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Las Zonas Azules de la Felicidad

Miles de velas pueden encenderse con una sola vela, 

y la fuerza de esa vela no disminuye. 

La felicidad nunca disminuye 

al ser compartida. 

Budha 

Un gran negocio, Invertir en la Felicidad.

Cómplice de camino, existen estudios bastante serios para constatar que la felicidad es un componente esencial de nuestro buen funcionamiento y que mejora nuestro bienestar. Esto no solo como individuos, ya que ser felices también tiene un impacto positivo en quienes nos rodean, en nuestras comunidades y en la sociedad en general. En lugar de ser un lujo del cual nos podremos hacer cargo una vez que hayamos atendido cosas “más importantes de nuestra vida”, la felicidad debería ir primero en nuestras prioridades ya que nos es beneficial para todo lo demás que deseamos:

  • Nos beneficia a la salud y nos ayuda a ser más longevos.
  • Mejora nuestro funcionamiento social y nos ayuda a ser mejores ciudadanos.
  • Nos ayuda a tener un mejor desempeño en el trabajo.
  • Nos permite ser más resilientes, logrando con ello recuperarnos después de que la vida nos ha golpeado por la razón que sea.
  • Entre más felices somos, somos mejores con los amigos, con la familia y con la gente en general.

Es un gran negocio el invertir en ser feliz, y Dan Buettner, reportero e investigador para la National Geographic, nos dice en su libro “Las Zonas Azules de la Felicidad” que él está convencido que para ello es necesario DISEÑARSE una vida con el propósito de ser más feliz.

Las 3 Ps de la Felicidad

En su investigación para buscar los lugares más felices en el mundo, Dan Buettner se dio cuenta de que las personas que reportaban el mayor índice de felicidad calificaban muy alto en 3 dimensiones: Pasión, Propósito y Orgullo.  Él le llamó a este hecho el modelo de las 3Ps por sus nombres en inglés: Passión, Purpose & Pride.

Pasión

Vamos a relacionar la pasión con el elemento fuego. Hablo aquí no de una llamarada de petate, como solemos decir cuando algo jala nuestro interés y lo perdemos poco tiempo después; sino de un fuego perpetuo, el que sentimos por aquellas cosas que nos expanden y nos emocionan. Este fuego lo sentimos cuando podemos pasar horas y horas en una actividad o hablando de un tema y no nos damos cuenta de que ha transcurrido mucho tiempo. Hablo de aquello que, aunque no nos lo pidan, lo terminamos haciendo porque nos fascina.

Sir Ken Robinson, que en paz descanse, decía que esto es como estar en tu elemento (así se llama un excelente libro suyo que les recomiendo “El Elemento”), es decir, estás en lo tuyo. Si en este momento sientes que tu llama ni alumbra, ni te da calorcito, te invito a hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Haciendo que cosas puedo pasarme horas y ni cuenta me doy de lo entretenido y contento que me siento haciéndolo?
  • ¿Qué tipo de lugares y personas me pueden fascinar? ¿Qué me llama de ellos?
  • ¿A quién admiro o envidio y por qué?
  • ¿Qué es eso que -si se dieran las condiciones- me dedicaría por completo a ello?

Propósito

Además de vivir con pasión, las personas más felices en el mundo reportaron saber con precisión para qué se levantaban cada día, y el entregarse a ello, les llenaba de alegría y motivación. El sentirnos motivados por el impacto de lo que hacemos y, que lo que hagamos tenga un sentido, es de vital importancia para tener una vida plena.

Si hablamos de encontrar el propósito a lo que hacemos, tenemos que mencionar al Dr. Viktor Frankl, uno de los grandes psiquiatras de la llamada Escuela de Viena, de donde son también Sigmund Freud y Carl Jung. El Dr. Frankl es un testimonio claro de cómo el ser humano, incluso en circunstancias extremas, puede sentir motivación y ganas de vivir. Él es un sobreviviente del campo de concentración nazi llamado Auschwitz en la segunda guerra mundial.

El Dr. Frankl observó que quienes sobrevivían en el infame “Auschwitz” no eran ni los más fuertes, ni los más sanos, sino los que tenían un para qué seguir luchando por estar vivos. Conforme la tragedia en la vida de Viktor iba en aumento y perdía a su mujer, a sus hijos y a sus amigos, él mismo se hizo esta pregunta ¿para qué vivir? Se respondió que hacía sentido sobrevivir al campo de concentración de Auschwitz para documentar sus hallazgos sobre el comportamiento del ser humano y la forma como funciona su psique en condiciones extremas.

Bueno, en realidad no solo sobrevivió, sino que escribió el libro “El Hombre en Búsqueda del Sentido” y muchas obras más y se le considera el padre de la psicología humanista y el fundador del sistema terapéutico llamado Logoterapia, el cual está basado justamente en encontrarle sentido a todo lo que vivimos para aprender a fluir con ello.

El punto clave está en cambiar la pregunta de POR QUÉ a PARA QUÉ, cuando queremos encontrar el propósito de algo.

  • El porqué, me lleva a justificar las cosas y generalmente es un argumento o justificación.
  • El para qué me lleva a buscar el propósito de las cosas, el sentido que le doy a ellas.

Por ejemplo:

Doy consultoría porque es un negocio en el que me pagan generalmente bien, además tengo ya 20 años de experiencia en el área y una red de clientes con los que guardo prestigio por los resultados que les he ayudado a alcanzar vs. Doy consultoría para que los individuos, equipos y organizaciones evolucionen en la efectividad de sus interacciones, se conozcan mejor a sí mismos y busquen conscientemente colocar a su capital humano donde aviven su pasión al estar en vocación. Entre más personas estén en vocación, habrá más personas felices y éstos tendrán un impacto positivo en sus familias, amigos y comunidades.

Te invito a que te des un tiempo para encontrar la respuesta al para qué de las distintas actividades en las que más tiempo inviertes. Puede que te des cuenta de que muchas de ellas tienen un gran significado en tu vida por todo lo que impactan en los demás, y otras ya no tengan sentido para ti hoy, entonces será momento de sustituirlas por otras que sí lo tengan ¿te atreves?

Orgullo

Las personas con altos índices de felicidad se sienten muy orgullosas de sí mismas, de quienes son y de lo que logran. Sentir que hicimos un buen trabajo, que logramos lo que nos propusimos o que incluso rebasamos nuestras metas, crea una espiral positiva ascendente de empoderamiento.

Las preguntas centrales a hacernos aquí son:

  • ¿Qué tan orgulloso y satisfecho estoy con los resultados que obtengo hoy?
  • ¿Me admiro, me aprecio y me reconozco por lo que consigo hoy o esto lo proyecto en una etapa pasada o lo proyecto en alguna persona que espero lo haga por mi (como mi esposa, hijos, amigos, sobrinos, etc)?

Diséñate una rutina feliz

De todo el libro, lo que más me llamó la atención, fue que el autor centra la clave para la felicidad no en grandes proyectos, logros o cambios, sino en alterar poco a poco tu rutina del día a día para incluir en la misma las 3Ps.

Esto te puede llevar con el paso del tiempo a tomar grandes decisiones, pero no son necesarias de inicio, así que ser feliz se construye paso a paso, se inserta y se incorpora como un buen hábito.

Pasión

Cuando nos hablan de vivir con pasión vienen a nuestra mente cambios tan profundos como el cambiar de carrera, vivir en el extranjero, ser hippies o artistas, una maestría o un doctorado, o bien tener una ocupación que sea 100% pasión todo el tiempo.

La realidad es que toda ocupación conlleva actividades que nos llenan y otras nada agradables. Para que tu fuego no se apague, el número de actividades que te apasionan tiene que ser mucho mayor a las que no lo hacen. Lo ideal es que puedas delegar en alguien más eso que a ti no te gusta y que a esa persona si le apasione el hacerlo. Esto es apoyado por Marcus Buckingham y Donald O. Clifton en su libro “Ahora descubra sus Fortalezas”, donde nos dicen que, para sentir un gran gozo en nuestro trabajo, necesitamos invertir una cantidad significativa de horas en actividades donde usemos nuestras fortalezas, es decir en aquello para lo que somos de forma natural muy buenos.

Muchos de nosotros no tenemos hoy el contexto como para dar un salto cuántico hacia una apasionada aventura, aun así, siempre hay formas para alterar nuestra rutina actual para que incluya cosas que nos apasionan.

¿Qué hacer para tener una rutina con más pasión?

En mi caso por ejemplo me apasiona todo lo que es el arte, los símbolos, la mitología, el leer/estudiar y el auto-conocimiento. Algunos de los cambios que he hecho en mi rutina del día a día han sido:

  • Cada que voy a escribir algo para el blog o para un webinar me doy tiempo para investigar y aprender más del tema en cuestión e intento aplicar lo aprendido en mi vida.
  • Estoy apartando todas las mañanas tiempo para leer con un buen café al lado.
  • Una vez por semana creo algo con acuarela o coloreo mandalas.
  • Decidí seleccionar yo mismo cada una de las imágenes de mis posts, eventos, diapositivas y página web, buscando que tengan algo simbólico, que tengan mensaje, profundidad y hasta un toque artístico. Incluso diseñé una nueva imagen de Reflexiones desde el Fondo que se ve en la nueva página web desdeelfondo.net que te invito a conocer y estoy por abrir en la página una sección dedicada a la fotografía.

Esto me está funcionado a mí para sentir más pasión en mi día con día ¿Cómo podrías inyectar pasión a tu día con día?

Propósito

Del mismo modo, cuando hablamos de propósito nos imaginamos, como mínimo, trabajando para la ONU, la UNICEF, el WWF o teniendo una vida como la Madre Teresa de Calcuta o Ghandi. En realidad, nada de esto es necesario a menos que para ti sea una meta de vida. El propósito de nuestra vida no siempre tiene que ser heroico o grandioso, basta con que nos sea relevante para nosotros. No debemos menospreciar el impacto de lo que hacemos, ya que no sabemos a quién podamos estar influenciando o cambiándole la vida con una simple acción. Cuando algo que hacemos nos hace sentido, lo hacemos independientemente de la recompensa, lo hacemos porque es necesario, porque creemos que es correcto.

Es muy probable que haciendo tu trabajo tal como lo estás haciendo estas contribuyendo de forma significativa a los demás y ni cuenta te has dado. Te invito a contestar las siguientes preguntas:

  • ¿Quién se ve beneficiado por lo que hago?
  • ¿Cómo impacto positivamente a los demás día con día?
  • ¿Para quién soy un modelo a seguir?

Si de plano no encuentras un propósito, un para qué en lo que haces, algo que te dé sentido, entonces es momento de darte un tiempo y reflexionar sobre ¿cómo tus talentos y tus fortalezas podrían hacer la diferencia en la vida de alguien?

Es muy importante recordar que no hay talento o fortaleza pequeño, que para Dios es tan valioso una hierba que crece entre las rocas como lo es el Budha o Jesucristo. Cada uno aporta algo único y espectacular.

Recuerdo en un taller que alguien me dijo, mi talento es que sé escuchar, no creo que sea gran cosa. Cuando le reflejé que una persona que sabe escuchar puede salvar con su presencia amorosa y disposición a escuchar a muchas personas que están al borde de sucumbir a una crisis psicológica o incluso que están pensando suicidarse, revaloró mucho su don.

Haz un recuento de tus talentos, de tus dones y piensa como lo puedes poner al servicio en tu entorno actual, en tu rutina diaria:

  • Tal vez eres un geek maestro de los sistemas y puedes dar un curso a personas de la tercera edad sobre cómo conectarse con sus seres queridos, ahora que están en cuarentena.
  • Tal vez eres un diseñador gráfico y podrías crear un logotipo increíble para la equidad de género y proponer una campaña en tu escuela o comunidad.
  • Tal vez les regales una hora a la semana de tu tiempo a personas que necesiten sentirse acompañadas.

Una pequeña acción, haciendo uso de tus fortalezas, puede tener un profundo impacto positivo en tu entorno, puede darle ese sentido extraordinario a las cosas que haces hoy y que pareciera que no iban a ningún lado.

Orgullo

El orgullo de lo que somos y hacemos también solemos proyectarlo muy lejos, en metas inalcanzables o que están en un futuro muy distante. Estamos necesitados de reconocimiento, y el más importante es el que nos damos a nosotros mismos.

Es bastante frecuente ver cómo personas desempleadas van devaluándose y perdiendo confianza cuando pasan mucho tiempo sin trabajar. Poco a poco van dudando de la capacidad que tienen para producir y ser exitosos. Lo importante no es dar un salto cuántico y obtener el empleo de tus sueños sino ponerte en movimiento. No te duermas, acciona, ponte metas a corto plazo y alcánzalas, ve poco a poco desafiándote para ir por más, te sorprenderás de volverte a sentir empoderado y orgulloso de ti nuevamente.

Hay que planear victorias a corto plazo y generarnos hábitos que con el tiempo consigan extraordinarios resultados.

Por ejemplo: para estar delgados y saludables, los habitantes de diferentes latitudes no se matan de hambre con dietas extremas, sino que alteran sus rutinas para que lo saludable sea el camino de menos esfuerzo, haciendo cosas como:

  • No tienen coche y para ir algún lado se van en bicicleta o caminan y así siempre están quemando calorías.
  • Compran cosas saludables y las colocan en la casa de manera que sean fáciles de alcanzar. Hacen que la opción saludable sea más fácil de conseguir en todo momento.
  • Compran platos pequeños para que las porciones que se sirven no puedan ser excesivas.
  • Se dan tiempo de comer despacio para permitir que la sensación de saciedad llegue al cerebro y este no pida más comida cuando ya no la necesita.

Si queremos hacer algo de lo que nos sintamos muy orgullosos comencemos por hacer cambios pequeños de hábitos como:

  • quieres escribir un libro, escribe una o dos páginas al día;
  • quieres ser un maestro de yoga, comienza por incluir una práctica diaria de media hora en tu día a día; o
  • quieres tener mucho dinero, comienza por ahorrar todos los días.

Olvídate de obtener resultados inmediatos y enfócate en amar el proceso. Si amas el proceso el resultado lo conseguirás sin duda, es solo cuestión de tiempo y de madurar las cosas.

¿Qué cambios en tu rutina diaria puedes hacer hoy para sentirte más orgulloso de ti y de tus logros?

Entonces ¿le invertimos a crearnos una rutina de vida que incluya más pasión, propósito y orgullo? Es una inversión que te pagará con creces.

Un abrazo como siempre, aquí en Reflexiones desde el Fondo.

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La Trampa del Narcisista

Una de las cosas más misteriosas acerca del ser 

humano es que  sigue dando cosas que no tiene. 

Sigue dando amor y no lo tiene en primer lugar y, 

sigue pidiendo amor a otros que tampoco lo tienen, 

los humanos son mendigos mendigando a mendigos.

Osho

Cómplice de camino, ¿Has escuchado la frase de “se cree la última Coca Cola del desierto”? Esta frase nos habla de una persona que tiene una sobrevaloración de sí misma fuera de toda proporción, y no cabe duda de que, este trastorno narcisista es muy común en nuestros días. Como me decía una amiga: todos se sienten paridos por Christian Dior y amamantados por Liz Taylor.

Pero ¿qué sucede cuando inconscientemente nos sentimos atraídos a personas así, con un trastorno narcisista? Generalmente, esto es indicativo de que tenemos bastante lastimada nuestra autoestima.

Cuando nos relacionamos con un narciso, él lo es todo y nosotros no valemos nada; obvio, en comparación con ellos. En estas relaciones asumimos un papel donde estamos dispuestos a hacer lo impensable con tal de que “nos hagan el favor” de quedarse con nosotros. La característica central de la relación es la constante trasgresión que una de las partes, la que se menosprecia, hace en favor de la otra. Una cosa es saber adaptarse y buscar ser flexible dentro de la relación, y otra muy distinta, el no tener límites sanos y pasar una y otra vez, por encima de nosotros mismos.

Quienes se trasgreden, tienen por lo general un temor neurótico (irreal) a ser abandonados y llegan incluso a usar como moneda de cambio sus valores, sus creencias, su palabra y hasta ponen en juego su dignidad. Estas relaciones, de rómpeme, mátame, pero no me ignores, como dice la letra de una canción, crean un resentimiento enorme en quien literal “se pone de tapete”.

Este tipo de relaciones son mucho más comunes de lo que pensamos. Si no fuera por ellas, la industria de la música y la televisión, sobre todo el mariachi, las novelas y Paquita la del Barrio, estarían desempleados. ¿Qué hace tan atractivas estas relaciones? ¿Por qué son tan difíciles de soltar?

Si hablamos sobre las personas que conforman la relación, el narciso es en realidad así, porque está sobre compensando una baja autoestima, solo que la maquilla como una “súper autoestima”; mientras que el que se trasgrede, está en el polo opuesto; también tiene una baja autoestima solo que prácticamente se nulifica, y continuamente se devalúa a sí mismo. La atracción o polaridad entre estas dos personas se incrementa si se encuentran distantes entre estas dos posturas.  El infravalorado se siente atraído por el sobre valorado y viceversa.

Las relaciones entre Narcisos y quienes se les ponen de tapete, pueden durar años de ir y venir, de continuas montañas rusas y de tocar el cielo por un instante para después descender y permanecer un buen rato en el infierno. Al final de estas relaciones es común quedarse sin identidad, sin saber en dónde -dentro del proceso-nos perdimos por completo a nosotros mismos. La buena noticia es que, sí se puede salir de ahí; eso sí, vas a requerir un trabajo personal profundo y mucha fuerza de voluntad para reconstituirte y revalorarte.

Desde un punto de vista simbólico, la figura o personaje detrás de todo esto es nuestro niño herido, quien, al sentirse tan devaluado, está dispuesto a convertirse en cualquier cosa que le pidan, es capaz de hacer lo que sea, todo con tal de ser amado, admirado, sentirse seguro y cubrir sus necesidades básicas.

Dejar de buscar en Narcisos la autoestima, seguridad, abundancia o cualquier otra cosa que sintamos no nos podemos proveer, y aprender a generarla para dárnoslas a nosotros mismos, es fundamental para cerrar estos ciclos de relaciones tóxicas. Una vez más, la palabra autonomía toma una gran relevancia.

Es necesario comenzar a hacernos preguntas que nos inviten a crecer. Te comparto algunas que he notado tienen la mayor efectividad y que uso frecuentemente en mis sesiones de Coaching o en mis Talleres Grupales:

¿Qué es aquello que necesito y que creo que solo lo puedo obtener a través del otro (pareja, amigo, amante, jefe, hermano, etc.)?

Es impresionante las cosas que podemos nombrar si somos honestos, todo depende de en qué área de nuestras vidas nos sintamos devaluados e impotentes.

Alguna vez una persona que estaba muy devaluada -socialmente hablando- me compartió cómo ella aguantaba toda la crítica y dureza que su esposo le hacía sobre su forma de vestir y arreglarse, pues estaba convencida de que esa era la única forma de “estar a su misma altura” y no quedar mal cuando socializaban. Al tener una imagen tan devaluada de sí misma, ella dependía completamente de su esposo para poder “encajar” en cualquier círculo social”. Todo esto a un precio que muchas veces rayaba en la falta de respeto.

¿Qué precios he pagado por esta proveeduría?

Esta es una de las preguntas más confrontantes de responder. No es nada fácil hacer el recuento de los daños y asumir que fuimos nosotros quienes, por la razón que fuese, concedimos en pagarlos.

Siguiendo con el caso anterior, esta persona me confesó que dejó de ser ella misma. Perdió su espontaneidad, su singularidad y hasta su forma de reír. Además de todo esto, permitió duras críticas que le dolieron hasta el alma.

¿Cómo puedo aprender a darme a mí mismo esto que hoy solo obtengo a través del otro y a un precio “muy caro”?

Yo siempre recomiendo comprometerse con algún tipo de proceso terapéutico como base de recuperar la autoestima, y, en este caso, me sorprendió además el ver cómo esta persona también acudió a un imagólogo. Este shopper profesional, le escuchó atentamente y le ayudó a confiar de nuevo en lo que ella es, a valorarse de forma natural. Ella aprendió a sacarle provecho al potencial con el que ella siempre había contado, el cual, no había visto ni valorado.

Ahora que tengo opciones para proveerme de lo que necesito, ¿cuáles son mis no negociables? es decir, ¿cuáles son los límites que en ninguna relación estoy dispuesta a trasgredir?

Esta persona está hoy convencida de que no vale la pena dejar de ser ella por nadie más. Ha recuperado el poder para aprobarse y gustarse. Aprendió que el rechazo por parte de alguien más tiene que ver con el otro y sus valores y lo percibe ahora como algo independiente de su valor personal.

Sobra decir que esta persona ya no se encuentra en una relación tóxica con un Narciso, y ahora está abierta a encontrar a alguien que se valore tanto como ella lo hace a sí misma.

Todos podemos tener momentos donde nuestra autoestima flaquee: después de que nos corren de un trabajo, cuando terminamos una relación de forma dolorosa, al dejar por completo un contexto conocido, al emprender algo completamente nuevo, cuando nos dan un diagnóstico de una enfermedad crónica, etc. No importa cuán pequeños e impotentes lleguemos a sentirnos, es importante siempre recordar lo que para cada uno de nosotros es valioso y -por ende- no es negociable. Hay que estar atentos a no caer en la tentación de transgredirnos con tal de evitar el defender nuestra posición y soportar muchas veces la desaprobación y el rechazo de los demás.

Si estás vulnerable en una nueva condición y te sientes muy mal contigo, date tiempo, permítete pasar por una curva de aprendizaje, cometer errores y aprender de ellos, e irte reconstruyendo poco a poco hasta estar sólido y firme otra vez. Nunca pongas en juego lo que te es sagrado.

En estos tiempos donde estamos enfrentando cuarentena, desempleo, enfermedad y recesión económica, es cuando más debemos tener claros nuestros valores y por ende nuestros no negociables. No hay mayor satisfacción que salir victorioso del reto que nos pone la vida, salir con la frente en alto por habernos respetado y siendo congruentes.

Cierro con una cita de la Biblia que puedes encontrar en Mateo 7:16

“Ustedes los pueden reconocer por sus acciones, pues no se cosechan uvas de los espinos ni higos de los cardos.”

Un abrazo, como siempre, desde el fondo del estanque de Narciso.

Héctor Cerbón

PS: Esta metodología, por la cual fuimos juntos en este artículo, es parte de mi libro ISEO “Inteligencia Simbólica y Efectividad Organizacional” (disponible en formato electrónico en iTunes y Amazon). En su capítulo 3 y 4 verás ejemplos

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Inteligencia Emocional

“Pueden olvidar lo que les dijiste, 

pero nunca olvidarán cómo 

los hiciste sentir”  

Carl W Buehner 

Las emociones: qué son y cuáles son sus funciones

La palabra emoción viene del latín: Ex (hacia afuera) y Movere (movimiento). Significa mover hacia afuera, expresar, sacar de adentro. La etimología de la palabra emoción nos indica que es algo que surge en nuestro interior y que tiende a expresarse; que provoca una acción, por ende, es muy importante saber contactar con ellas y expresarlas en la medida que lo requerimos, tomando en cuenta nuestras necesidades y el contexto en el que nos encontramos.

La emoción es uno de los mecanismos fundamentales que poseemos para orientarnos en la lucha por la supervivencia y para poder establecer vínculos sociales. Las compartimos con la mayoría de los mamíferos. Las emociones se denotan en nuestro lenguaje no verbal, son visibles hacia los demás, por eso ayudan a las relaciones interpersonales, al equilibrio familiar, social, etc.

La emoción es una respuesta inmediata del organismo que le informa a éste del grado de favorabilidad de un estímulo o situación. Su principal función es provocar la reacción/comportamiento adecuado en el organismo con base en el contexto o la situación que el individuo enfrenta:

  • si la situación parece amenazar su supervivencia, el individuo experimentará una emoción no placentera como la tristeza, la desilusión, la pena, la angustia, el enojo, etc.; o
  • si la situación parece favorecer su supervivencia, experimentará una emoción placentera como la alegría, la satisfacción, el deseo, la paz, el amor, etc.

Fisiológicamente hablando, las emociones son neurotransmisores (hormonas), que se segregan desde el hipotálamo en el torrente sanguíneo y que se anclan en los receptores que tienen en la superficie las células de nuestro cuerpo, desencadenando así toda una serie de reacciones bioquímicas a nivel celular. Una descarga emocional es una reacción en nuestro interior que nos altera por completo y nos orienta hacia algo en particular.

La Dra. Myriam Muñoz Politt es fundadora del Instituto de psicoterapia Gestalt en México, y  es quien desarrolló en los años 80 la teoría de las emociones, acorde a la psicoterapia Gestalt. Esta teoría propone la existencia de 5 emociones básicas:

  • miedo,
  • alegría,
  • tristeza,
  • enojo, y
  • amor.

Esto es lo que constituye el modelo que lleva por nombre MATEA. Existen otros modelos, uno de los más usados es el llamado de las 6 Grandes Emociones, de Ekman y colaboradores (1983); el cual no considera al amor como emoción básica e incluye además a otras dos emociones: el disgusto y la sorpresa.

En este artículo usaré el modelo de la MATEA,  en el cual me formé como psicoterapeuta y del cual tengo más conocimiento. Te invito a ir pues a través de cada una de las letras del acrónimo MATEA.

M de Miedo: el miedo es una emoción cuya función es alertarnos del peligro, de una situación donde corremos riesgo o donde nos sentimos amenazados. Sin contactar con el miedo podemos estar en grave peligro sin saberlo, correremos riesgos de forma innecesaria, pecaremos de ingenuos y confiados o bien seremos temerarios y estaremos convencidos que a nosotros no puede pasarnos nada, que somos inmunes ante una situación -como es la reacción de un porcentaje importante de la población en México ante el COVID 19-. En contraste, si el miedo se apodera de nosotros por completo, podemos quedarnos pasmados, tocar angustia, sentir pánico y llegar incluso a la paranoia, donde llegaremos a tener la firme creencia de que cualquier cosa del exterior está todo el tiempo conspirando en contra nuestra. Un miedo fuera de control al somatizarse puede llevarnos a lo que se llaman ataques de pánico. Según el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (NIMH), los ataques de pánico son sensaciones repentinas de terror sin motivo aparente que aparecen dentro del denominado trastorno de la ansiedad. En estos ataques pueden presentarse síntomas físicos, tales como:

  • taquicardia,
  • dolor en el pecho,
  • dificultad para respirar, y
  • mareos.

A de Alegría: la alegría es la emoción que nos permite tocar el placer en la vida. Está relacionada con una sensación de distensión, asombro y motivación. Es uno de los mecanismos que le indican al organismo que la experiencia es placentera y que es seguro e incluso deseable el repetirla. La alegría junto con el llanto, son excelentes mecanismos para liberar el estrés acumulado en el organismo. La alegría nos permite a las personas vivir con ligereza, reduciéndonos la pesada carga de nuestra importancia personal.

No hay mejor terapia que aprender a reírse de uno mismo. Además, la alegría es un componente esencial para el aprendizaje, ya que los mamíferos aprendemos principalmente a través del juego. Sin contactar con la alegría todo se vuelve seriedad, análisis, deber ser y rigidez, lo cual nos lleva a vivir una vida gris y fría. Por el contrario, el no ponerle límites a esta emoción y permitir que nos secuestre, nos puede llevar a tomar todo a la ligera, a nunca poder tener una plática profunda con alguien, a evadir constantemente responsabilidades y a comportarnos como un eterno adolescente (del latín: apuerus eternus). Abusar de la alegría también puede llevarnos a generar una fachada divertida que enmascara en el fondo una enorme tristeza (arquetipo del bufón).

T de Tristeza: la tristeza es una emoción cuya función es ayudarnos al desapego, a soltar, a fluir con los cambios. Nos permite tocar el umbral del dolor para procesarlo y así ponernos en posiciones más sanas en la vida. La tristeza nos permite ir a la profundidad. La tristeza nos es necesaria para purificar y limpiar las experiencias pasadas y es la que guarda en su interior la promesa de la renovación. Nos permite tocar nuestra vulnerabilidad y saber que está bien rendirnos cuando es necesario hacerlo y pedir ayuda. Es un gran antiséptico para las heridas del alma.

Cuando no la contactamos dejamos abiertos los procesos de duelo y desapego, lo cual, paradójicamente, nos lleva a estar atados al pasado. Muchas personas enmascaran su tristeza con enojo. La fantasía es que así nadie podrá volverles a lastimar. Al no poder expresar su dolor y sanarlo, éste se enquista y sale de formas reactivas y violentas, ya que alejamos el bálsamo de las lágrimas y de poder ser contenidos y acuerpados. Por otro lado, si nos quedamos pegados a la tristeza, ésta nos inunda y se vuelve la emoción base de nuestra expresión, nos llevar a ser melancólicos, desbordados, limítrofes, híper sensibles, pesimistas e incluso autodestructivos.

E de Enojo: emoción cuya función es defendernos, es el instinto de supervivencia que nos empuja a la acción. Sus dos principales acciones son huir o arremeter. Nos ayuda a poner límites y a auto respetarnos. Honrar el enojo implica actuar en el mundo, es el acto de empoderarse ante lo que nos amenaza. Es una emoción muy adrenalínica representada por el arquetipo del Guerrero.

Defenderse ante una situación, poner un límite, actuar por dignidad, requiere de aprender a usar la cantidad de enojo necesaria para cada una de estas situaciones; a esta habilidad le llamamos asertividad. Si necesito usar mi enojo y no puedo contactarlo y expresarlo, entonces responderé con pasividad ante una situación, colocándome en el papel de víctima desempoderada y sin salida, la cual no tiene más opción que la de conceder y aceptar las consecuencias que le imponga su verdugo. Si necesito usar mi enojo y al hacerlo éste me secuestra y se desborda, entonces responderé con agresividad, colocándome en el papel de victimario, lastimando innecesariamente a los demás, y pagando un precio muy alto en mis relaciones interpersonales, las cuales difícilmente puedo después repararlas.

A de Amor: el amor es la emoción que nos permite expresar afecto, cuidado y nutrición, tanto para nosotros mismos, como por los demás. Elemento clave en las relaciones interpersonales. Es el pegamento del universo, lo que nos lleva a la unión, a la cercanía, a lo significativo y valioso. El amor es la clave de la vinculación que va más allá del instinto de reproducción y de conservación.

No poder contactar con el amor nos lleva al aislamiento, a la desvinculación, a carecer de un sentido de pertenencia, a sentir que no merecemos ser cuidados, nutridos y cobijados. Esto se vive como una severa orfandad que puede llevarnos a una crisis de sentido de vida e incluso, en algunos casos extremos, a la muerte. Puedes carecer de muchas cosas, pero para sobrevivir, tuviste que ser amado de algún modo o no estarías aquí. Estar conectados en esta emoción en exceso nos lleva a expresar un falso amor, a mantener una máscara de hipocresía, altamente seductora y manipuladora que paradójicamente produce rechazo e incomodidad en los demás.

En la teoría de las emociones básicas se asume que todo sentimiento es una combinación de estas emociones primarias, por ejemplo: el rencor es una combinación de enojo y tristeza, la envidia es una combinación de enojo y alegría, los celos de enojo y miedo, etc. Digamos que son como los colores primarios que al combinarse nos dan toda la gama de colores existentes, y a esta gama se le llama sentimientos.

Expresión emocional

Todas las emociones tienen una escala de expresión, que va desde prácticamente imperceptible a un verdadero “secuestro” emocional. Con qué intensidad alguien expresa una emoción depende de qué tan significativo sea para esa persona el evento y de la facilidad con la que pueda sacar al exterior la emoción en cuestión.

Para mantener la salud es importante aprender a reconocer y expresar de forma asertiva todas las emociones. De no ser así, podemos no solamente afectar nuestra propia salud física y mental, sino también la dinámica de nuestras relaciones más significativas. Podemos hacer que una emoción dure muchísimo tiempo en nosotros afectándonos en todas las áreas de nuestras vidas. A veces la persona simplemente no puede manejar la carga emocional de una situación y colapsa.

La salud viene de incrementar la capacidad de experimentar y expresar la mayor variedad de emociones.

¿Te gustaría aprender a contactar y expresar de forma asertiva tus emociones? Te invito al taller Inteligencia Emocional que daré en línea por ZOOM los días 15, 22 y 29 de agosto de 10:00 a 12:00 horas.

Si no puedes atender en ese horario a las sesiones, el taller queda grabado en una nube a la que tendrás acceso por 3 meses para ver sus contenidos las veces que quieras. Además, recibirás en formato PDF todas las diapositivas del taller para que no tengas que tomar apuntes y te queden anclajes valiosos para usarlos en tu día a día.

Para mayores informes e inscripciones da click en el siguiente enlace:

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De Víctima a Victorioso

Si preguntan por mí… diles que salí a cobrar la vieja deuda 

que no pude esperar que a la vida… se le diera la gana de llegar a mi puerta. 

Diles que salí definitivamente a dar la cara sin pinturas y sin trajes el cuerpo. 

Si preguntan por mí…diles que apagué el fuego, dejé la olla limpia y desnuda la cama, 

Diles que me cansé de esperar la esperanza y fui a buscarla. 

Beatriz Zuluaga 

Cómplice de camino, ¿en cuántas relaciones llegamos a un punto donde sentimos que ya no hay nada que podamos hacer? Y, desde este lugar, sin opciones, solo queda “apechugar” y pagar el precio. Si bien toda relación tiene sus costos y sus beneficios, y como decía mi Tío Manuel -que en paz descanse- hay que sacar cuentas “cuatito”, ¿qué pasa cuando estamos continuamente en números rojos y las pérdidas se siguen acumulando?.

No sé a ustedes, pero cuando yo recapitulo en las múltiples ocasiones que a lo largo de mi vida me he sentido a merced de otra persona, y donde he llegado a la conclusión de que me tengo que aguantar porque no me queda de otra, es porque me relaciono desde una mentalidad de carencia. Es decir, estoy convencido de que no existe nada más que lo que tengo en frente, y que en caso de que hubiese otra opción, está fuera de mi liga el aspirar a tenerle. En mi experiencia, este es uno de los puntos centrales que nos conduce a asumir un rol de Víctima en las relaciones.

Siempre que sintamos que nuestra contraparte, no importa si es un amigo, compañero de trabajo, socio, amante, pareja, esposo, familiar o proveedor, tiene el derecho de imponernos sus condiciones para darnos algo que estamos convencidos de que solo él/ella nos lo puede dar, tenemos las condiciones perfectas para asumir el rol de Víctimas.

La palabra clave en estas relaciones es dependencia. Entre más dependemos de alguien, sobre todo en cuestiones que consideramos básicas e indispensables, ya sea para nuestra vida diaria, nuestra carrera, nuestro negocio, etc., más probabilidad existe de que admitamos jugar un rol de sometimiento en la relación un rol. Por ello, la salida de estas situaciones es la autonomía, la capacidad de auto proveernos de aquello que, hasta el día de hoy, solo creemos posible obtener a través del otro.

Pasar de Víctima a Victorioso requiere de empoderarnos; de retomar nuestro poder donde inconscientemente se lo hemos cedido a alguien más.

Hace poco me caché sintiéndome víctima de quienes me proveían de servicios tecnológicos en el espacio virtual del internet. Siendo un cincuentón de la generación X, no solo no entendía mucho del lenguaje de redes sociales y sobre el manejo de sitios web, sino que incluso me sentía constantemente rebasado por tanta información, e incompetente en el manejo de muchas de las herramientas que mis proveedores usaban para darme los servicios que les solicitaba.

Constantemente sentía que el servicio que recibía no me estaba dando lo que yo esperaba, pero me sentía completamente incompetente para dar una retroalimentación efectiva por la falta de certeza y respaldo a mis percepciones. Tampoco podía asegurar si estaba invirtiendo bien mi dinero, y, aun así, sentía que no tenía opción y que había que apechugar. Conforme el tiempo pasaba me sentía más enojado y atrapado.

Estoy seguro de que muchos de ustedes ya han identificado una cuantiosa cantidad de opciones que podría haber explorado para salirme de este rol de víctima-victimario con mis proveedores, pero yo en su momento no veía ninguna. Es solo cuando me hice algunas preguntas clave y las contesté que reaccioné y me puse en movimiento; preguntas como:

¿Qué estoy haciendo o dejando de hacer, que perpetúa esta situación en la que estoy? ¿De qué soy responsable dentro de la misma?

  • Me estaba negando la oportunidad de aprender algo nuevo, y desde mi ignorancia, poniendo en una condición de desventaja con mis proveedores.
  • Elevé a mis proveedores a la condición de “tablas salvavidas” en medio del mar y, por ende, estaba negándome la oportunidad de evaluar otras opciones.

¿Qué sí está en mis manos hacer para generarme opciones y moverme hacia la autonomía? Entre lo que analicé que podría comenzar a hacer, y, de hecho, lo hice, y me está resultando muy bien fue:

  • Tomar un curso de “Manejo de Comunidades y Sitios Web” que, si bien no me hizo experto, sí me permitió conocer los procesos que mis proveedores deben de realizar, y gracias a ello, desarrollé la capacidad para cuestionarlos y pedirles cuentas sobre su trabajo.
  • Comencé a pedir recomendaciones sobre posibles proveedores alternos y a entrevistarlos para conocer su trabajo y su atención al cliente. Abriendo períodos de prueba con los que me gustaban más.

¿Qué situaciones similares a éstas he vivido antes y cómo he salido de las mismas? ¿Qué han hecho otras personas en situaciones así, que pueda yo copiarles?

  • En una relación que tuve, dentro de un contexto donde yo no conocía a nadie, llegó el momento que dependía completamente de mi pareja para socializar. Esto era muchas veces frustrante, pues no siempre quería hacer contacto con “su” gente y las opciones donde hacerlo eran siempre reducidas. Busqué fomentar mis propios círculos sociales, me hice de nuevos amigos y diversifiqué mis opciones. Si aplico esto a la situación con mis proveedores, es momento de conocer a muchas más personas que están hoy en los medios virtuales para ampliar exponencialmente la oferta de posibles proveedores de este tipo de servicios; así podré darme el lujo de escoger al que mejor cuadre con mis valores y presupuesto.

¿Qué otro acomodo en la relación que tengo me gustaría experimentar? ¿Qué es lo peor que puede pasarme si lo intento?

  • Estoy dándome permiso de hacer toda clase de pruebas/experimentos en los diferentes procesos que hoy están a cargo de estos proveedores, pero sin soltarlos. Así, voy aprendiendo con bajo riesgo sobre cómo es que se hacen las cosas para que, en su momento, incluso las puedo hacer yo solo y tal vez mejor que ellos, a un costo más bajo.

Rara vez la vida escasea tanto de opciones como creemos. Somos nosotros que, muertos de miedo, nos cerramos inconscientemente las puertas al cambio que nos puede llevar a estar en un mejor lugar vs en el que estamos hoy. Salir de lo conocido da miedo, pero quedarse cuando no funciona, es realmente desgastante y poco efectivo.

Esta metodología, por la cual fuimos juntos en este artículo, es parte de mi libro ISEO “Inteligencia Simbólica y Efectividad Organizacional” (disponible en formato electrónico en iTunes y Amazon). En su capítulo 3 y 4 verás ejemplos sobre como: Ir de la Víctima al Victorioso y del Saboteador al Facilitador.

Vayamos juntos haciéndonos más autónomos, para hacernos interdependientes, conscientemente.

Un abrazo, como siempre, desde el fondo del estanque de Narciso.

Héctor Cerbón

polos opuestos se atraen 3400

Manejo Creativo de Conflictos

La paz no es la ausencia de conflicto, 

sino la habilidad de saber lidiar con él  

Mahatma Gandhi  

El contexto actual y cómo promueve la aparición de Conflictos

Pocas veces hemos estado tan aislados de ciertas personas y, paradójicamente, tan cerca de otras. Estamos viviendo una situación que por sí misma, provoca que surjan conflictos con mucha mayor frecuencia en nuestras relaciones interpersonales significativas.

Algunas de las causas más comunes por las que estamos como “rosaditos y molestos” por las que surgen las peleas son:

  • No tenemos espacio suficiente.- no importa si ese espacio lo usábamos para estar a solas o lo compartíamos con otras personas. Hoy sentimos que el aire que circula entre nosotros no nos es suficiente.
  • Redefinición de territorio y fronteras.- tenemos una sensación de invasión en lo que considerábamos como nuestro. Nos vemos forzados a establecer nuevas fronteras y límites, ya que ahora en la casa están también la escuela, la oficina, el marido, los niños, etc.
  • Nuevas rutinas.- nos sentimos desorganizados y sin capacidad de ordenarnos de la forma como estábamos acostumbrados. Todo está de cabeza -nuestros horarios, rituales, rutas, hábitos-, todo está diferente.
  • Escasez de recursos.- sentimos que los recursos comienzan a escasear y es necesario restringirnos constantemente para buscar estirar lo que tenemos, y, a la vez, estamos buscando ser creativos para generar ingresos.
  • Inestabilidad emociona.-: nos sentimos en un mar de emociones que se expresan en irritabilidad, angustia y ataques de pánico, depresión y descuido personal, evasión y aislamiento, comportamientos obsesivo-compulsivos, etc.
  • Ciclos no resueltos y problemas que hemos evadido.- todo aquello que hábilmente habíamos no confrontado de nuestras relaciones interpersonales, ahora comienza a salir a la superficie y se niega a regresar al closet. Es momento de limpiar la ropa sucia queramos o no.

La inevitabilidad del Conflicto

Antes de entrar a hablar sobre cómo resolver creativamente el conflicto, es necesario aceptar que todos somos conflictivos “sí, dije todos”. Somos seres que vivimos en una tensión constante de opuestos: deber ser vs. placer, gastar vs. ahorrar, darse permiso vs restringirse, razón vs. corazón, material vs. espiritual, etc. Esta tensión no es mala, de hecho, encierra todo el potencial creativo de integrar los opuestos, y, sin embargo, no es algo fácil de manejar.

Desde muy pequeños aprendemos que es mejor estar en alguno de los extremos de nuestros opuestos para sobrevivir y, con el tiempo, terminamos identificándonos fuertemente con él. Un ejercicio muy interesante consiste primero en plantear algunos pares de opuestos, tales como: orden vs. desorden, disciplina vs. espontaneidad, razón vs. sentimiento, hablar vs. guardar silencio, etc. Ahora es momento de preguntarnos ¿cuál de estos extremos apoyaba tu familia y, en cuál elegiste estar? En aquellos en los que no coincidiste con los de tu familia, seguro te la viviste en conflicto con ellos por eso.

Hoy en día, cuando nos encontremos interactuando con quien se identifica con el extremo contrario al nuestro, haremos todo lo que esté en nuestras manos para que logremos moverlo hacia nuestro extremo. Es una lucha por defender un límite, porque se respete una frontera, por validar nuestra historia, nuestro aprendizaje de vida. Para nuestro cerebro, -sobre todo a la parte que está diseñada para que las cosas sean siempre iguales, predecibles y seguras para nosotros-, hablamos de nuestro cerebro límbico/reptil (de aquí en adelante le llamaremos a esta estructura la iguana) es incluso una cuestión de supervivencia.

Es justo esta dimensión de supervivencia, que es completamente subjetiva, la que le añade complejidad al manejo y a la resolución del conflicto, ya que nuestra “iguana” desplegará todo el ejército y el arsenal a su disposición para asegurar que ganamos la batalla como si fuese algo de vida o muerte. Una de las herramientas más poderosas con las que cuenta “la iguana” son las emociones.

La dinámica de un conflicto es más o menos así:

Ante un mismo evento o situación, dos personas tienen percepciones completamente opuestas (antagónicas) de lo acontecido (lo cual es completamente subjetivo). Al interactuar, ese choque de percepciones es interpretado como una amenaza para quienes interactúan. Así se llega inevitablemente a un conflicto, en el cual -en la mayoría de los casos- hay fuertes descargas emocionales. El choque se da por miles de causas, algunas aparentemente superficiales y otras no tanto, como, por ejemplo:

  • Comprar una televisión más grande para ver el mundial vs. invertir ese dinero en una mejor cocina.
  • Ahorrar para los estudios de los hijos vs. irse de viaje.
  • Dejar la pasta de dientes con su tapa y en su lugar vs. dejarla abierta y en cualquier parte.
  • Dormir con o sin aire acondicionado.
  • Seguir trabajando para una empresa vs. emprender un negocio propio.
  • Tener un amigo con derechos vs. esperar a formar una relación más formal.

Constantemente nos preguntamos ¿por qué el otro hace tanto drama por esto? La respuesta no la encontraremos en el análisis racional de lo acontecido, sino en la historia subyacente; en la forma como el otro vive en su mundo subjetivo y emocional las cosas.

Anatomía del Conflicto

Para poder hacer del conflicto algo incluso benéfico para las relaciones interpersonales necesitamos conocerle mejor. Para ello, debemos ir a sus raíces. Necesitamos entonces distinguir dos elementos constitutivos: posturas y necesidades.

 POSTURA.- una postura es la posición que tomo cuando entro en conflicto con el otro. Puedo darme cuenta de que yo o alguien más está en una postura defensiva y por ende bajo conflicto cuando:

  • se vuelve exageradamente argumentativo;
  • se vuelve impositivo;
  • tiene explosiones de ira salidas aparentemente de la nada;
  • le da sentimiento el tema y se retrae;
  • hace drama e intenta manipular;
  • guarda silencio y solo se expresa con lenguaje no verbal;
  • se vuelve sarcástico, y
  • busca la forma de castigarte.

Una postura no es otra cosa que la defensa mejor aprendida que tenemos para defender una frontera (que inconscientemente percibimos como de vida o muerte). Es un rictus, algo inamovible; el perder nuestra postura significa para nuestra iguana, en base a su experiencia de vida, morir (algo terrible va a pasar).

Intentar mover a alguien de su postura es, literal, como intentar mover a un animal de una postura de defensa cuando siente que algo vital le está siendo amenazado. Desgraciadamente, la mayoría de las veces intentamos resolver el conflicto de esta manera, lo cual acarrea terribles consecuencias para la relación, pues representa un esquema “yo gano y tú pierdes”, el cual daña profundamente el vínculo.

¿Qué hacer entonces?

 NECESIDAD.- debajo de cada postura hay siempre una necesidad que busca ser satisfecha. Por ejemplo:

Postura

 

Necesidad (consciente o inconsciente)

comprar una televisión más grande para ver el mundial

darse un reconocimiento, ejercer la libertad, obtener placer, ganar estatus, alimentar una pasión, etc.

seguir trabajando para una empresa

sentir seguridad, darles constancia a las cosas, tener resiliencia, ahorrar, validar el rol aprendido en la familia de origen, estatus, imagen, etc.

es momento de emprender un negocio propio

probar la propia valía, independencia, autonomía, capacidad de generar ingresos, cerrar un ciclo e iniciar otro, etc.

invertir dinero en ampliar la cocina

previsión para el futuro, cuidar/nutrir a la familia, correcta ergonomía para evitar malas posturas, seguridad, higiene, salud, etc.

La necesidad detrás de una postura en un conflicto podemos tenerla consciente o inconscientemente. Para solucionar un conflicto hay que buscar sacar a la luz las necesidades subyacentes de ambos; es ir más allá de las posturas. La solución del conflicto se centra en cómo poder satisfacer creativamente las necesidades.

Solución Creativa del Conflicto:

Hay muchos modelos y enfoques para buscar dar solución creativa a los conflictos, uno de ellos es el llamado modelo de triángulo.

El conflicto, generalmente se percibe como dos fuerzas jalando en direcciones opuestas.

Por ejemplo:

Postura A: Salir con mascarilla, guantes y de ser posible con traje de buzo y de regreso lavar maños, darse un baño y de ser posible tratamiento de cuerpo completo con Lysol.

Postura B: Salir a caminar sin nada y solo guardando distancia de los demás; de regreso si acaso lavarse las manos y punto.

El resultado de esta tensión, la neutralización de estos esfuerzos o el movimiento en la dirección de la fuerza más grande.

Esto nos lleva a los siguientes posibles esquemas: Tú ganas/yo pierdo, Yo gano/tu pierdes o nadie gana/todos pierden y se queda el conflicto sin resolver y con ambas partes violentadas.

Citando a Einstein: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”. La solución creativa del conflicto requiere de añadir al esquema una nueva dimensión: la de las necesidades. Vamos a representar ahora al conflicto colocando las posturas en la punta de un iceberg y a las necesidades en la parte del iceberg que no se ve a simple vista y que está debajo del mar. Digamos que se revela que las necesidades por las cuales A y B tienen sus posturas actuales son:

Necesidad de A: seguridad, salud, protección, orden, cumplir con todas las reglas, etc.

Necesidad de B: libertad, cumplir con lo mínimo necesario, espacio, movimiento, etc.

El conflicto se ve ahora así:

Esta nueva dimensión nos permite comprender que ambas partes defendemos nuestra postura porque tenemos una necesidad que busca ser satisfecha, y que ésta, es muy importante para nosotros: ya sea por nuestra historia, nuestros valores, nuestro contexto, la situación presente, etc.

El desafío consiste ahora en ¿cómo satisfacer ambas necesidades? ¿Cómo hacer para que 1 +1 = 3? Esto se puede lograr solamente si ambas fuerzas se combinan para generar un tercer punto de alivio al sistema donde emerge una tercera postura a la superficie. Es un punto medio y por encima de ambas. El triángulo representa equilibrio, balance y sinergia 1 + 1 = 3.

El número de combinaciones posibles para satisfacer las necesidades de A + B es muy grande y se descubren cuando juntos somos creativos en sumar, en vez de restar. Es interesante explorar con cuál de estos grises funcionamos mejor en vez de querer que todo sea blanco o todo sea negro.

Hay más modelos de solución de conflictos que incluso añaden recomendaciones sobre cuándo hacer concesiones o dejar que el otro gane o, cuándo imponernos; o incluso cuándo es mejor evadir momentáneamente el conflicto (dejarlo enfriar), como lo es el modelo de Thomas & Killman.

Éste y muchos otros temas más los abordaremos en el taller de Manejo Creativo de Conflictos que facilitaré el sábado 13, sábado 20 y sábado 27 de junio.

Para mayores informes e inscripciones entra a https://desdeelfondo.net/taller-en-linea-nuevo/

Recuerda que las relaciones de más alto pronóstico, es decir las que tienen mayor futuro de estar juntos y estables, no son las que no tienen conflictos, sino las que los reciben, plantean y gestionan de forma efectiva.

Un abrazo como siempre aquí, en “Reflexiones desde el Fondo del Estanque de Narciso”, por Héctor Cerbón. 

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¿Cómo lidiar emocionalmente con la Pandemia?

Oh Fortuna, 

como la Luna, variable de estado, 

siempre creces o decreces; 

Vida detestable, 

ahora oprime después alivia, 

 como un juego a la pobreza y al poder 

derrites como al hielo. 

Oh Fortuna 

Carmina Burana (fragmento) 

SIGNIFICADO DE LA PANDEMIA

Cómplice de camino, toda enfermedad corresponde a un desequilibrio o un desbalance y, por ende, nos invita a seguir un camino para reestablecer ese equilibrio/balance perdido. En cuanto a nuestro cuerpo, esto es validado 100% por la ciencia, en específico por la medicina. Dado que no solo somos cuerpo, sino también emociones, pensamientos, y para quienes así lo crean, espíritu, el desbalance o desequilibrio debe darse también en estos otros planos en los que habitamos simultáneamente. Algunos libros que a mí me gusta la forma como elaboran sobre esta tesis son: “La Enfermedad como Camino” de Thorwald Dethlefsen, “Tú puedes sanar tu vida” de Louis Hay”, “Porqué a mí, Porqué esto, Porqué ahora” de Robin Norwood y “La curación cuántica” de Deepak Chopra”.

En lo personal yo intento mantenerme en contacto, lo más que puedo, con mi cuerpo, emociones, pensamientos e intuición para intentar leer, desde que se presentan los primeros síntomas de desequilibrio en mí y así poder tomar acciones acordes. Esto no significa que logro estar sano todo el tiempo, pero soy un convencido de que, si logras volver a equilibrar las cosas antes de tener que pagar las consecuencias del desequilibrio, puedes evitarte muchas de ellas. Es muy importante que apoyes tus observaciones pidiendo ayuda a especialistas como médicos y terapeutas, ellos están preparados para ayudarnos a recuperar la homeostasis corporal y emocional/mental.

¿Qué sucede entonces cuando hablamos de una Pandemia? Del griego Pan (todo) demos (pueblo). Hablamos de un desequilibrio que nos afecta a todos, de un fenómeno mundial.

En su libro un Mago de Terramar, Úrsula Kroeber Le Guin nos relata cómo la soberbia de un poderoso mago le hace realizar un hechizo que libera una terrible sombra, y sobre cómo ésta lo persigue a donde va, lo golpea constantemente y casi lo mata, hasta que el mago evoluciona lo suficiente para asumir responsabilidad de la sombra que despertó y aprende a restablecer el equilibrio y restaurar la paz. No les cuento más, y les recomiendo muchísimo esta lectura.

Pareciera que ahora tenemos frente a nosotros un Pandemónium, del latín: Pan, todos y demonium, demonios, es decir, que colectivamente hemos despertado una sombra que está cimbrándonos, y que está destruyendo todas las estructuras de seguridad que hemos construido, y mucho de eso ha sido gracias a nuestra soberbia, indiferencia, narcisismo y egocentrismo como especie humana. A veces es necesario que el llamado, tome la forma del dolor para lograr el despertar colectivo.

Simbólicamente hablando esto puede representarse por la carta del Tarot de la Torre:

La carta nos habla de aquellas experiencias que, literal, nos sacan de nuestra zona de confort, estemos listos o no. La torre simboliza aquella construcción que cada uno de nosotros, y también a nivel colectivo, hemos construido para refugiarnos y sentirnos seguros sin importarnos el exterior. Desde nuestras torres, nos sentimos protegidos, apartados y no necesitamos tomar en cuenta a nadie allá afuera.

El rayo es esa experiencia que, desde el exterior, tira la Corona de la Torre -simbólicamente la Corona es el ego, la autocomplacencia- la cual cae junto con dos figuras que son lanzadas al vacío, mientras la edificación arde en llamas. El fuego indica que algo necesita de una purificación, de una transformación profunda.

La carta también indica el momento de liberar un enorme potencial que, por estar encerrado en esta zona de confort, no desplegábamos. En una versión más antigua del Tarot, esta carta se le llamó “La casa de dios”, señalando el espacio donde los caballeros llegaban a descansar en su camino hacia su cruzada. Si el caballero se quedaba ahí más tiempo del necesario, Dios mandaba un rayo para destruir la Torre y así poner de nuevo en marcha al caballero en cuestión. Al parecer hay momentos donde ya no hay espacio ni tiempo para evitar seguir la cruzada y la vida misma nos va a lanzar hacia allá.

Uso esta carta porque el efecto de esta pandemia es así, algo que nadie esperábamos y que, viene a destruir todos nuestros planes, nos viene a sacar de la zona de confort y nos empuja, lo queramos o no al vacío, donde estamos cayendo y donde no nos queda más remedio que volver a andar el camino, retomar nuestra misión personal.

Seguir a nuestro ego y haber erguido toda clase de estructuras para alabarlo, nos ha escindido a unos de otros, nos ha hecho creer que estamos separados incluso del hábitat del cual dependemos -La Tierra- y que podemos destruirlo para acumular riqueza y confort (la torre) a nuestro antojo, esto sin tener ninguna consecuencia. Nuestra realidad está siendo cambiada para siempre, y si así lo decidimos, será para bien.

LOS RETOS DE LA PANDEMIA

Una de las medidas de mitigación más importante de la Pandemia es que renunciemos en parte a nuestra libertad, que nos quedemos en casa y salgamos solo lo indispensable. Que tomemos distancia unos de otros y evitemos todo contacto social. Esto es como estar a mitad de una tormenta, donde la única forma de sobrevivir es el resguardo, solo que no vemos nada, el enemigo es invisible y eso nos hace dudar de si realmente existe hasta que golpea a alguien cercano a nosotros. Además, no es fácil predecir cuánto va a durar esta condición y las consecuencias que va a tener. Los virus son algo escurridizos, son los “Estafadores” microbianos de la naturaleza, aparentemente sencillos, pero altamente complejos, mutables y letales.

Otra imagen del simbolismo del Tarot que viene a mi mente es la del Ermitaño, representado en esta ilustración por el dios griego Cronos (del latín Chronos que significa Tiempo), y que habla de aquellas experiencias donde la sabiduría, representada por la luz de la lámpara que sostiene, se gana solamente en un profundo proceso interior, en el aislamiento, en la soledad.

A continuación, menciono algunos de los retos que enfrentamos todos en mayor o menor medida con la Pandemia del Coronavirus:

  • La percepción del tiempo cambia por completo.- la prisa se vuelve obsoleta y necesitamos ajustarnos a un nuevo tempo, tal vez uno más real, uno más adecuado a nuestra naturaleza humana vs el que nos habíamos autoimpuesto en nuestro ideal narciso de ser súper humanos.
  • Al frenar, muchas cosas de las cuales hemos estado inconscientemente huyendo con nuestra continua necesidad de mantenernos ocupados y siempre faltos de tiempo, finalmente nos alcanzan y nos hacen frente. Hablamos de sueños, anhelos, incongruencias, ciclos no resueltos, problemáticas que hemos evadido, las cuales finalmente son invitadas a la mesa y será necesario lidiar con ellas.
  • El no saber ¿cuánto durará todo esto? y ¿qué impacto tendrá en nuestras vidas?, aunado con la sensación de quedarnos cortos de recursos y sin tener claridad de cómo nos vamos a recuperar económicamente, potencia nuestras fantasías catastróficas y nos mantiene en un estado de excesiva alerta: insomnio, irritación, neurodermatitis, diarrea, obsesión sobre la situación, falta de concentración, estallidos, tics nerviosos, etc.
  • La restricción de movimiento nos limita y nos lleva a querer rebelarnos, a intentar salir, caminar, romper las reglas; esto, aunado al exceso de contacto con personas con las que no estamos acostumbrados a tener tanta cercanía de forma prolongada, nos lleva a tener estallidos emocionales impredecibles que nos vamos turnando en desplegar (dios nos libre si el estallido es al mismo tiempo).
  • El exceso de información que nos inunda y al cual inconscientemente nos conectamos como fuente de alimentación, donde intentamos encontrar una luz de esperanza, una cura o al menos un consuelo, y que solo nos lleva a saturarnos a nivel mental/emocional (y no necesariamente de la mejor información) y a ser propensos de fraudes.
  • El reto de mantener nuestro rol como padres, esposos, hijos, tíos, jefes, maestros, cuando sentimos que no tenemos la más mínima gana o energía para ello o simplemente queremos que alguien más nos sustituya por un tiempo porque… ya no damos más.

¿COMO RESPONDER A LA PANDEMIA?

A continuación, algunas sugerencias que considero pueden sernos de utilidad durante estos tiempos de #Quédate en casa:

a) Encuentra Sentido.- una de las ramas de la psicología que a mí más me ha ayudado a enfrentar tiempos de crisis es la Logoterapia del Dr. Viktor Frankl. El Dr. Frankl es un psiquiatra austriaco sobreviviente al campo de concentración de Auschwitz en la segunda guerra mundial. Su tesis central es que el ser humano es capaz de sobrevivir a las condiciones más extremas, siempre y cuando encuentre un sentido para ello. Siempre que logremos encontrar el ¿para qué?, descubriremos un cómo. Al menos así sobrevivió él a Auschwitz, y en sus libros, nos revela cómo muchísima gente también ha enfrentado así las más adversas condiciones y han salido avante.

Necesitamos entonces alejarnos del porqué a mí, ya que la respuesta a esta pregunta sería ¿y por qué no? Esto es una pandemia, nadie, ni el más santo, está exento de enfrentarla. Además, si lo planteamos como lo hizo el Dr. Frankl, ésta es una invitación a evolucionar ¿por qué querríamos dejar pasar una oportunidad así?

Algunas preguntas para encontrarle sentido en lo personal a la crisis podrían ser:

¿Cómo puedo salir de mi torre y sumarme hoy a dar la solución a los problemas que -como humanidad- estamos enfrentando? ¿Desde qué trinchera me sería natural hacerlo? ¿Cuál es ese potencial que estaba resguardado/dormido en la torre y que ahora puedo liberar y poner entonces al servicio de los demás? ¿Qué cosas me es necesario confrontar conmigo mismo para poder estar bien a solas (ser mi mejor compañía)? ¿De qué tengo hoy oportunidad en mis relaciones, para reparar?

Date tiempo para realmente profundizar en tus respuestas, no necesitas apresurarlas, si permaneces en ellas es muy probable que encuentres tu sentido personal a esta crisis.

b) Empodérate.- muchos de ustedes que me han acompañado, saben que he trabajado mucho en este tema, y que uso un modelo para redirigir los impulsos de supervivencia para salir victoriosos de las crisis. A continuación, les comparto un par de propuestas para que las evalúen y las usen si las consideran útiles:

  • Salir del Victimismo.- cuando nos sentimos completamente desempoderados ante algo, es muy fácil sumergirnos en el victimismo y que le echemos la culpa a algo o a alguien en el exterior. Esto, si bien puede ser catártico, no nos lleva a ninguna solución. Para salir del victimismo es necesario cambiar este enfoque. Te invito a preguntarte ¿qué SÍ está en tus manos hacer hoy ante la crisis? Esto implica dejar atrás el no se puede y aceptar que las formas como veníamos manejando las cosas ya se fueron; es necesario dejar de hacer berrinche porque nos las quitaron y enfocarnos a hacer uso de los elementos con los que contamos hoy y, por Dios, hay que tomar acción. Sal de la queja y la auto conmiseración y ponte a explorar nuevos territorios; no te des el lujo de quedarte haciendo nada, deprimido y sumergido en tu lamento. Ve a la guerra, y si pierdes algunas batallas, solo levántate y prepárate mejor para la siguiente.
  • Dejar de Sabotearte.- la mayoría de los seres humanos no conocemos hasta dónde podemos llegar en varias áreas de nuestras vidas; porque la realidad, es que nos da miedo descubrirlo y que toda nuestra vida conocida cambie y -por ende- nos saboteamos. Este tiempo puede ser altamente creativo si eliges darle continuidad a todo aquello para lo que nunca tenías tiempo. No más excusas, saca tu creatividad y tu magia. Tienes más potencial del que crees y si no es ahora momento de retar tus limitaciones, entonces ¿cuándo lo averiguarás? También puedes retarte a abordar esas problemáticas de tu vida en las que quieres hacer un cambio. No más evasivas, es momento de poner las cartas sobre la mesa, de lavar la ropa sucia y, de no darle más vueltas a las cosas.

c) Gestiona tu Miedo.- sé que hay mucha gente recomendando que no hay que tener miedo. Eso es imposible, el miedo está hoy muy presente en todos nosotros y tiene su razón de ser. Lo que no podemos permitir es que crezca fuera de proporción convirtiéndose en un pánico que nos secuestre y nos lleve a paralizarnos o a tomar acciones irracionales. ¿Conoces a tu miedo? ¿Sabes qué reacciones físicas y pensamientos tienes cuando está presente? Pues es el momento de entrar en contacto con él y aprender a descargarlo. Habla sobre tus miedos, permítete contar tus fantasías más catastróficas para después encuadrarlas en un marco de realidad, tiembla hasta quedarte tranquilo, busca apoyo, pero por ningún motivo te quedes o niegues tus miedos. Esto último hace que el miedo crezca lentamente en tu interior para después estallar en el peor de los momentos y de la forma que menos quieres.

d) Toma distancia.- no hablo aquí de la distancia de metro y medio, la cual es obligatoria para no propagar el virus, sino distancia de ti mismo. Para ello es necesario que todos los días te permitas observarte sin juicio y con compasión. Estás en una nueva situación, no se supone que debas saber qué hacer. Estás en modo aprendizaje y los demás también. Es importante parar completo en algún momento del día y observar, ya sea que medites, que proyectes en tu pantalla mental lo más sobresaliente del día, que hagas conversación con alguien y pidas retroalimentación, que escribas, etc. Todo toma su verdadera proporción cuando lo vemos desde la perspectiva adecuada.

e) Ponte metas y alcánzalas.- no hay nada mejor ante una crisis que sentirse productivo. Mientras escribo este artículo y preparo mi webinar, inmediatamente siento una notable mejora en mi energía y mi ánimo; esto, en lugar de pesadez y sueño. Desde arreglar la casa, tu cuarto, los archivos de la computadora, tu lista de música, editar tus imágenes, abrir un blog, postear sobre algo que te gusta, aprender a cocinar, etc. Lo importante es ocuparte en vez de preocuparte y obtener sensación de logro.

f) Recapitular y reaplicar.- muchas veces la respuesta que mejor nos funciona está dentro de nosotros. Ir hacia nuestra propia experiencia de vida y preguntarnos ¿qué situación similar a ésta he pasado y, cómo salí de ella? y ¿qué elementos puedo tomar de mi experiencia? Si tú no tienes la respuesta alguien más seguro que sí, por lo que valdría la pena también preguntarse ¿qué están haciendo los demás?, ¿quién ya pasó por aquí y salió librado? Y, ¿qué fue lo que hicieron?

g) Haz una red de soporte.- aprovechemos que tenemos medios electrónicos a través de los cuales conectarnos; este es un excelente momento para hacer networking. Darnos espacios con cierta periodicidad para platicar y exponer lo que estamos haciendo, cómo nos sentimos, los retos que estamos enfrentando, etc. Es muy reconfortante y necesario recibir retroalimentación, sentirnos acuerpados y acompañados por los demás para salir adelante. Busca grupos afines con tus intereses y valores y súmate con ellos en el viaje.

h) Cuídate y cuida a los demás.- en este momento de stress, incertidumbre y miedo, es necesario cuidarnos y cuidar a los demás, sobre todo a tu círculo inmediato. Date tiempo para hacer ejercicio, para preparar la comida; proponte ayudar diario en las labores, ponte guapo y abre espacio para los demás. El saber contar los unos con los otros nos inyecta ánimo y vitalidad. No dejes de tener detalles para contigo y para con las personas con quienes están a tu alrededor. Busca sentir y expresar gratitud por lo que tienes. Es momento de aprecio, no de exigencia.

EL DÍA DESPUÉS

Si logramos que, a nivel individual y social, asumamos la responsabilidad y paguemos la factura por no estar haciendo cada uno lo necesario para evitar que el ecosistema colapse, también podemos, al mismo tiempo, colocar nuevas estructuras sociales, de responsabilidad y disciplina que nos permitan juntos darle la vuelta al ecocidio.
Estamos viviendo un claro ejemplo, de cómo, cuando todos nos restringimos, como lo estamos haciendo ahora, la madre naturaleza tiene el espacio para sanarse, para recuperar el equilibrio perdido.

Esto no es un llamado a una Utopía donde todos cooperamos con algo, esto es un grito para despertar, una llamada de atención a la que tenemos que responder más allá de nuestros intereses egoicos o bien enfrentaremos todos terribles consecuencias.

Cuando todo esto pase ¿cómo piensas sumarte a la masa crítica de cambio cómplice de camino? Nadie puede ausentarse. Todos estamos siendo llamados. La nueva era no es un movimiento hippie o de la “nueva era”, es la respuesta colectiva hacia un nuevo orden, el cual es necesario para poder sobrevivir de forma holística e interconectados: minerales, vegetales, animales y seres humanos, siendo UNO.

Todo esto me recuerda la carta del Tarot del Juicio, donde el arcángel Gabriel suena su trompeta despertando a los muertos hacia una nueva vida.

Aprovecha este aislamiento para realmente pensar cómo vas a responder al llamado. Recuerda que un pequeño cambio, si lo hacemos TODOS, tiene un gran impacto.

COMUNIDAD es la unión común, y hoy, más que nunca necesitamos de ella.

Un abrazo
Héctor Cerbón

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El Ciclo de las Relaciones 2ª Parte

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. 

Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad 

Jaime Sabines 

Cómplice de camino, muchas relaciones suelen ser de montañas rusas con subidas hasta el cielo y bajadas al infierno; no logran pasar las primeras 5 etapas (ver el ciclo evolutivo de las relaciones 1ª parte), ya que una vez pasados los efectos opiáceos del enamoramiento y confrontado el principio de realidad, muchas personas vuelan en busca de otro enamoramiento o hacen pequeños ajustes para regresar de nuevo a lo mismo.

Confundir el amor con el enamoramiento es algo muy común, y hay quienes, al no sentir la intensidad del enamoramiento piensan que la relación ha muerto. Comenzamos el recorrido de las etapas 5 a la 10, con una etapa reflexiva donde se nos invita a evaluar con distancia crítica lo acontecido y tomar una decisión: continuar o dejar atrás.

Acompáñame a seguir la evolución de la historia de Eros y Psique en sus siguientes etapas, y a descubrir juntos cómo evoluciona una relación, pasada la embriaguez del enamoramiento. Vamos a comprender los pasos a seguir para formar una relación sana y funcional, desde la consciencia.

Seis de Copas

Después de una verdadera montaña de emociones que se desatan en las primeras etapas de una relación, y habiendo llegado al punto de quiebre donde lo oculto ha salido a la luz y se ha roto el encantamiento inicial, es momento de reflexionar sobre lo acontecido.

Aquí vemos a Psique en la misma roca donde iba a ser sacrificada y donde se llevó a cabo su casamiento a ciegas con Eros. El castillo se ha desvanecido y ahora se encuentra sentada, con su ramo de novia y viendo dentro de una copa que le regresa su propio reflejo.

Siempre después una hecatombe viene un momento de paz, donde nos es necesario recapitular sobre lo acontecido. Es momento de preguntarnos: ¿Ha valido la pena lo vivido? ¿Se ha acabado aquí la historia? ¿En qué somos corresponsables del resultado? ¿Vale la pena esforzarse para hacer que la relación sea funcional?

Siete de Copas

En el siete de Copas vemos a Psique, quien después de convencerse a sí misma de que vale la pena trabajar su parte de la historia para lograr la unión con Eros, pide consejo nada más y nada menos que a la diosa del amor.

La hasta entonces suegra de Psique (Afrodita) es garantía, y le dice que la relación con su hijo Eros es factible, siempre y cuando ella esté dispuesta a hacer 7 trabajos.

Esta etapa representa el momento en que salimos de la víctima, dejamos de responsabilizar al “otro” del fracaso de nuestra relación y pedimos ayuda para sanar la forma poco sana como generalmente nos vinculamos con los demás.

Los trabajos que asumimos, ye sea en un proceso terapéutico o, al auto-observarnos y responsabilizarnos por nuestra historia, parecen tan inalcanzables como las 7 copas que se suspenden en el aire señaladas por Afrodita. Cada una de ellas al ser trabajadas por Psique le ayudarán a aterrizar las falsas expectativas que tenía sobre la dinámica de la relación.

Ocho de Copas

En el ocho de Copas vemos uno de los momentos más difíciles en la evolución de una relación, el momento donde tenemos que soltar por completo el control de hacia dónde la relación evolucionará. Este paso requiere de una tremenda humildad para dejar ir todos los planes que hicimos sobre lo que íbamos a obtener en la relación.

Psique acepta el último trabajo que le pide Afrodita, el descender al inframundo y pedirle a Perséfone un frasco de rubor para ella.

Descender al inframundo es un acto que implica un profundo desapego. En este caso, Psique deja atrás las 8 copas que a lo largo del proceso ha construido. Sabe que puede morir en este intento, y que, si logra salir con vida, las cosas nunca volverán a ser iguales. Paradójicamente, cuando soltamos por completo, abrimos espacio para algo realmente nuevo.

Muchas personas en su intento de regresar para “salvar” una relación, lo hacen inconscientemente buscando restablecer un orden que ya ha probado que no funciona y, lamentablemente, es un regreso hacia la misma relación disfuncional.

Nueve de Copas

El haber hecho todo nuestro trabajo, soltado el control por completo y pasar por el proceso de morir para renacer tiene sus frutos. En las relaciones, cuando ambas partes hacen el recorrido de las etapas 6, 7 y 8, llegan a esta novena etapa: el reencuentro en consciencia entre Eros y Psique.

Podemos decir que éste, es el verdadero matrimonio entre Eros y Psique. Esta vez se encuentran de frente, mirándose el uno al otro, ambos tocando tierra y parados a la misma altura como iguales. La unión es atestiguada y bendecida nada más y nada menos que por Afrodita, quien levanta la copa en honor de esta unión.

No es garantía que en la relación ambas partes de la díada evolucionen al mismo tiempo, y se reencuentren en este punto, y, sin embargo, siempre vale la pena hacer lo que a cada uno le corresponde, para aumentar la probabilidad de que así suceda.

Diez de Copas

El mito culmina cuando los dioses, reconociendo el trabajo realizado por Psique, deciden elevarla al estatus de una deidad. Se representan aquí, aquellos momentos en que, en la relación, sentimos que trascendemos nuestra unión hasta alcanzar una dimensión espiritual; algo que va más allá de la búsqueda de satisfacción de necesidades o de compartir la sexualidad. Es el punto donde encontramos un “para qué” estar juntos, que deja huella en el mundo más allá de nuestro paso por él.

Se dice que Eros y Pisque ahora viven en su palacio y que desde el inconsciente mueven las energías de amor que nos unen con quienes podemos evolucionar: resolver temas no resueltos, cerrar ciclos, sanar nuestra historia, trascender barreras egoístas, etc.

Si bien todos anhelamos llegar a la etapa 10, es algo que en el proceso de una relación se atisba a momentos y se disipa con rapidez. Pues 10 es igual a 1 + 0 y esto nos lleva de nuevo a la primera etapa. Ningún equilibrio es para siempre, y los acontecimientos a nuestro alrededor nos van a llevar a volver a pasar por las diferentes etapas en distintos momentos de la vida.

Te invito, cómplice de camino, a reflexionar si te encuentras en alguna de estas 5 etapas en tus relaciones significativas, y a que te cuestiones cómo es que estás eligiendo fluir con ellas.

Un abrazo, como siempre, desde el fondo del estanque de Narciso.

Héctor Cerbón

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15 de marzo polaridaddes400

El Ciclo de las Relaciones 1ª Parte

El amor quita máscaras a las que tenemos 

miedo de no poder vivir sin ellas, 

para luego aprender, 

que no podemos vivir con ellas. 

James Baldwin 

Cómplice de camino, ¿cuántas veces no fantaseaste que una vez que encontrases el amor todo marcharía bien? Y, ¿cómo te fue?, seguro no fue lo que te imaginaste ni lo que te contaron. El amor es un proceso dinámico que se encuentra en constante movimiento, y cuya finalidad es la evolución de los integrantes de la díada. Tiene momentos de magia y enajenación y momentos de tristeza y desilusión; esto, por mencionar solo un poco del extraordinario crisol de experiencias que implica el amar a alguien.

Para mí en lo personal, el reto más grande que enfrento en el amor consiste en poder reconocer la etapa por la que me toca pasar dentro de una relación y elegir en consciencia como quiero fluir con ella. Esto, a pesar de mis expectativas, o de lo que considero que es “justo”, o siento que “me toca” vivir en la experiencia con el otro.

El actor Ricardo Montalbán, nos dice a este respecto:

“El amor no sucede de forma inmediata, es un proceso continuo de crecimiento. Lo vamos desarrollando después de muchas subidas y bajadas, después de haber sufrido juntos, llorado juntos y reído juntos”.

En mi camino de búsqueda para comprender las etapas por las que pasan las relaciones amorosas, me topé y, literal, me enamoré, con la interpretación que hacen del mito de Eros y Psique Liz Greene y Juliet Sharman en su libro “El Tarot Mítico”. A través de la evolución de este mito, se representa metafóricamente, en la secuencia del uno al diez de las cartas del Palo de Copas, cada etapa del camino evolutivo de una relación. Te invito a que vayamos juntos brevemente a través de ellas.

As de Copas

El amor es el impulso o instinto que nos lleva a querer formar un vínculo. Ser gregarios es parte de nuestra naturaleza, y, tarde o temprano, todos somos llamados a tener una relación. No importa el nombre que le demos: amantes, pareja, amigos, concubios, socios, etc.

Aunque le hayas puesto mil candados al corazón, este tiene su propia agenda -la mayoría de las veces desconectada de la razón- la cual guiará nuestras vidas en direcciones impensables, cuando menos lo esperamos. El As de Copas, representa a Afrodita, la Diosa del Amor, naciendo de las profundidades del mar del inconsciente, manifestándose como una de las fuerzas más poderosas, antiguas y misteriosas del universo, capaz de atrapar y mover hacia la unión a todo ser vivo.

Dos de Copas

En el dos de Copas, la energía bruta del As de Copas finalmente encuentra un objeto amoroso donde verter su amor a través de lo que llamamos polaridad o atracción.

Esta fuerza, que nos pone en movimiento con el fin de lograr el contacto con el objeto de nuestro deseo, se expresa en todo un gradiente de intensidades: desde la curiosidad, la empatía y el gusto; hasta la excitación, la necesidad y la obsesión por el otro.

Tenemos en el dos de Copas a los protagonistas del mito: Eros y Psique. Ella va a ser sacrificada y espera su sentencia amarrada a una roca en medio del mar, donde será devorada por un monstruo marino; él, vuela hacia a ella para entregarla a su terrible destino, cuando por accidente, se pica con una de sus propias flechas de amor, quedando así completamente enamorado de quien debiera ser su víctima.

La polaridad une personas muy dispares que aparentemente no tienen nada que hacer juntas. La realidad es que la unión se da porque hay fines evolutivos para las personas involucradas que no logramos ver a primera vista. Es en nuestros vínculos más significativos donde se da el escenario perfecto para resolver los temas que tenemos no resueltos en etapas tempranas: infancia y adolescencia.

Tres de Copas

En el tres de Copas vemos uno de los momentos más extáticos de una relación: el enamoramiento. Eros ha rescatado a Psique de su destino fatal en las fauces de un monstruo marino y ha decidido llevársela a vivir con él a su palacio, donde le promete desposarla y amarla, con la condición de hacerlo solo por las noches y en total oscuridad. Eros le hace prometer a Psique, que, por ningún motivo, intentará verlo.

Psique acepta los términos extraños de la unión, y esta peculiar forma de vincularse queda sellada bajo un eclipse brumoso al que asisten 3 sirenas como testigos.

El enamoramiento es un estado opiáceo donde fantaseamos que hemos encontrado en el vínculo, la solución a todos nuestros problemas. Mutuamente intentamos ser el ideal que el otro desea y, además, nos imponemos todo tipo de condiciones insostenibles, todo con tal de no romper el mágico hechizo de amor. Desgraciadamente, el hechizo tiene fecha de caducidad, pero mientras dura es un estado altamente adrenalínico, literal, un delicioso cocktail químico que nos hace ver la vida de color de rosa.

Cuatro de Copas

La siguiente etapa de la relación representa la incomodidad que sentimos con el paso del tiempo al intentar sostener una forma de ser, unos acuerdos o incluso un mito, por encima de lo que realmente somos. Aquello que se planteó -desde expectativas tan altas e irreales- y que está sujetado con pinzas para que no se caiga, tiene que ser puesto en tela de juicio.

La duda y la tensión caracterizan esta etapa. Algo simplemente no está bien desde los cimientos de la relación y no nos es posible vivir más tiempo de esta manera.

En el cuatro de Copas vemos a Psique en el palacio de Eros en pleno día, acompañada de sus envidiosas hermanas, quienes le acrecientan la duda sobre la clase de marido tiene. ¿Será acaso un monstruo para necesitar esconderse de la luz del día? Aun cuando Psique se siente amada por él, ella se siente incómoda ante la incongruente dinámica que desde el inicio juró respetar. ¿Cómo es posible que ella ame a alguien que nunca ha visto?

Cinco de Copas

Toda relación llega a un punto donde simplemente no podemos aguantar más aquello que no se siente bien. Cuestionamos los acuerdos iniciales, retamos las rutinas que dijimos íbamos a respetar y comenzamos a manifestar más, como somos en realidad. Con todo esto, traicionamos y rompemos el frágil acuerdo del enamoramiento, lo cual es necesario si queremos evolucionar el vínculo hacia un compromiso más sano y funcional.

En el desarrollo de la historia de Eros y Psique, ella no soporta más la situación y una noche toma una lámpara de aceite mientras Eros duerme, para poderle ver. Ella está tan fascinada de verle por primera vez, que tropieza y se pincha con una flecha de su amado, vertiendo sin querer un poco de aceite sobre su pecho. Eros despierta sorprendido, y al ver que Psique ha roto su promesa, sale corriendo, diciéndole que nunca más volverá a verle por haber traicionado su palabra.

Esta etapa representa la desilusión, la sensación de sentirse traicionado y un punto de quiebre doloroso y necesario para la relación. Sin pasar por esta etapa el vínculo permanece inmaduro, artificial y vulnerable.

Te invito, cómplice de camino, a reflexionar si te encuentras en alguna de estas 5 etapas en tus relaciones significativas, y a que te cuestiones cómo es que estás eligiendo fluir con ellas.

Un abrazo, como siempre, desde el fondo del estanque de Narciso, y pronto estaremos yendo a través de las etapas 6 al 10. Te mantendremos al tanto.

Héctor Cerbón 

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Evolución del concepto de amor y pareja (2ª Parte)

Del Renacimiento a la Época Actual

Dales a los que amas
alas para volar,
raíces para regresar y,
razones para quedarse.

Dalai Lama

Continuamos con el recorrido histórico del concepto de amor y de pareja que hace Nathaniel Branden, en su libro “La Psicología del Amor Romántico”. En esta segunda parte, iremos desde el Renacimiento y hasta la Época Actual, descubriendo revelaciones fascinantes sobre los mitos y creencias que aun hoy en día, pesan sobre estos conceptos fundamentales de amor y pareja; ambos claves para lograr una relación sana y funcional. Acompáñame.

Renacimiento:

En el Renacimiento, la Iglesia empieza a perder poder, pero se sigue sin cuestionar la culpabilidad básica asociada al acto sexual y se sigue afirmando la dicotomía entre cuerpo y alma. El propósito del matrimonio era el de remediar la incontinencia y el de generar descendencia.

Es justo en la época del Renacimiento que se empiezan a hacer los primeros esfuerzos por fusionar el amor y el matrimonio, se busca crear una estructura en donde la expresión de la sexualidad humana fuera aceptable.

El amor cortesano de la época renacentista exalta el amor espiritual y pasional por una mujer siempre inalcanzable, ya sea porque está casada con otro, porque vive en otro país, porque había hecho votos (era monja), etc. Lo interesante es que el amor pasional y el espiritual se manifiestan juntos, pero nunca en la mujer propia, sino en una que está fuera del alcance, para poderse consumar. Trovadores y juglares cantaron a este tipo de amor durante la época.

El amor cortesano da un paso enorme en el concepto de amor romántico, ya que plantea 3 principios relativos al mismo que son fundamentales para la forma como vivimos el amor, hoy en día:

  • el auténtico amor requiere de libre albedrío y no puede existir dentro de la sumisión a una autoridad externa a la de quienes lo buscan;
  • el amor se basa en la mutua admiración y respeto y;
  • el amor es algo más que una mera diversión, es algo tremendamente importante para nuestra vida.

Conceptualmente proporcionó todo un modelo que inspiró y sentó las bases de lo que más adelante sería el concepto de amor romántico; desgraciadamente para su época, solo se podía vivir en sueños y quimeras.

El amor cortesano quedó tan idealizado que nunca se consumó: como el de Lancelot por Guinevere, que cuando iba a consumarse estando ambos amantes desnudos en el campo, éste coloca una espada entre ellos para garantizar la castidad de la unión.

El valor de la relación sentimental se justificaba por el ennoblecimiento del amante, el cual se sentía motivado a realizar actos virtuosos y valientes para ganar el amor de su ideal inalcanzable. El deseo insatisfecho, no consumado, avivaba los esfuerzos y las pasiones.

Por su parte, la mujer se ennoblecía al inspirar todos los esfuerzos del amante, aun cuando jamás le pudiese corresponder. ¿Cuántas relaciones idealizadas seguimos persiguiendo sin jamás poder alcanzarlas? Luego, porqué tanta gente intenta repetidamente estar con quien nunca le va a corresponder, idealizando al máximo esa “relación imposible”.

En esta época vemos finalmente algo de luz en el camino y los primeros esfuerzos por plantear una relación entre iguales, escogida por el libre albedrío y, de gran importancia a nivel de desarrollo personal. El problema es que queda fijada a un ideal inalcanzable, imposible de consumar a menos que quisiésemos pagar un precio cuasi fatal por ello.

Del Renacimiento a la Ilustración

En los siglos que siguen después del Renacimiento surgen movimientos importantes a nivel religioso y filosófico como la Reforma y la Contra-Reforma. El poder de la Iglesia decrece significativamente y las monarquías toman las riendas del poder.

La dicotomía entre cuerpo y alma sigue existiendo, pero ahora se dice que el pecado del placer en la sexualidad es perdonado por Dios siempre y cuando éste se dé en la intimidad dentro del matrimonio. El matrimonio gana respeto y es visto como una institución importante y como una relación interpersonal provechosa.

Los intelectuales de los siglos XV, XVI y XVII sostienen que el matrimonio debe de ser gestionado por las familias según un fundamento racional (todavía no por la voluntad de los propios participantes). La literatura empieza a reflejar historias cuyo contenido amoroso y pasional son la fuerza que lleva a la unión de dos amantes, pero siempre con finales trágicos… como Romeo y Julieta de Shakespeare.

El mensaje seguía siendo el mismo, si dejas que sea el amor apasionado el que te guíe, siempre acabarás mal.

Algunos escritores de esta época ya se atreven a sugerir que el amor debe de ser la causa del matrimonio (Cornelius Agrippa). Otros inclusive afirman que el divorcio debía de ser lícito cuando exista una falta de entendimiento o indisposición que no pueda cambiarse y que obstaculice los beneficios de la unión conyugal que son el solaz y el reposo (John Milton).

Como vemos, se continúan los esfuerzos para fusionar el amor, la pasión y el matrimonio. Se van creando así las bases de lo que se pretendía fuera una estructura en la que la expresión de la sexualidad humana fuera aceptable, y en la que los sentimientos de amor, ternura y deseo pudieran coexistir.

 

Aún con estos avances, quien dictaba el matrimonio era la familia y no las personas interesadas en formar un vínculo. El sexo ya es más aceptable, siempre y cuando fuese con la misma persona y “para siempre”.

¿Cuántas personas se dan cuenta que su primera pareja en realidad la escogieron para cubrir las expectativas que su familia tenía de ellos y no las propias? Y ¿qué pasa con la creencia de que la sexualidad es una entrega que se hace una vez y por siempre?, que presión más grande ¿no? y ¿qué tal si no se la das a la persona indicada?

 

La Ilustración o Edad de la Razón

 

A fines del siglo XVII y durante todo el siglo XVIII se produjo una fuerte reacción contra el puritanismo y, en general, una fuerte hostilidad contra el poder eclesial en la sociedad y en la política. El movimiento llamado Ilustración o Era de la Razón nace en Francia y se expande después a toda Europa.

El ser humano es visto ya no como un pecador; sino en realidad, como un animalito encantador, débil y propenso a sus instintos más primitivos, lo cual, de ninguna manera, lo convertían en alguien depravado o perverso. Se reta la idea de que el ser humano es un pecador por buscar el sexo y el placer.

En la Edad de la Razón se llega a considerar el sexo como una especie de deporte, de aventura, totalmente vacía de significado, como la cópula de dos animales.

Había un marcado desprecio hacia las emociones. Algunas frases famosas de la época que ilustran lo anterior son:

  • “El amor es una pasión ridícula que no existe salvo en las obras de teatro” Johnathan Swift
  • “El amor no es sino el contacto de dos epidermis” Sebastian Chamfort

Se intenta reducir la aparente complejidad de los deseos y propósitos humanos de las relaciones de pareja, a las leyes rígidas de la física Newtoniana. Desde este punto de vista, el concepto de una relación pasional y espiritual entre un hombre y una mujer resultaba estúpidamente acientífico, un intento engañoso de ennoblecer el simple impulso físico que conduce al apareamiento.

El amor era considerado como un juego, una distracción. La seducción y el adulterio un pasatiempo. A las mujeres había que engañarlas, halagarlas, manipularlas, seducirlas, pero nunca tomarlas en serio. El matrimonio difícilmente podía basarse en el amor. Se llegó a la idea de que muchas parejas podrían llegar a enamorarse después de haberse casado. Las familias seguían gestionando el matrimonio por motivos económicos o políticos.

Algunos autores literarios llevaron las relaciones interpersonales hasta los límites del sadismo, es decir de una total despersonalización y guiadas completamente por instintos animales, entre ellos destacan: Diderot y El Marqués de Sade.

 

“El Don Juan Tenorio” de Zorrilla, representa una historia de seducción hacia una mujer casta/virginal cuya motivación nace de una apuesta. El alarde que Don Juan y Don Luis hacen al inicio de esta obra teatral retrata muy bien esta época, donde el hombre aspira a seducir, engañar y hacer del amor un deporte, y el trofeo, es lograr la conquista. Mientras que la mujer debe aprender a resistirse, a hacerse la “difícil” para prolongar el juego el mayor tiempo posible. ¿Hemos recibido en algún momento de nuestra vida consejos para asumir el rol de Don Juan o de Doña Inés?

 

El Romanticismo, la Revolución Francesa y la Independencia de USA: fines del siglo XVIII y principios del XIX

 

El movimiento artístico y filosófico llamado Romanticismo viene a dar un giro importantísimo provocando un cambio en la cultura occidental y poniendo las bases del concepto de amor que tenemos el día de hoy. El concepto fundamental que el Romanticismo incorpora es el INDIVIDUALISMO: la creencia de que tanto hombres como mujeres se sienten motivados y actúan con base en los valores que ellos mismos eligen. Se considera -a partir de este punto-, que los VALORES son el elemento crucial y determinante de la vida humana.

 

La Revolución Francesa (1789) y los movimientos de Independencia de otras latitudes como el de Estados Unidos (1776) fundaron sus constituciones en esta nueva base ideológica: LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD.

 

Para los románticos el amor era el deseo de unir dos almas altamente individuales que disfrutaban de una similitud espiritual básica, de modo que encontrar la pareja del alma eligiendo a la persona adecuada, tenía una importancia tremenda. El tema crucial ahora en las relaciones sexuales no era si la pasión se debía de sancionar o no, sino si ésta nacía de un amor verdadero.

Las artes románticas cambian a los fatídicos personajes que eran manejados como títeres por el destino fatal, por personajes cuya suerte era determinada por ellos mismos, por sus propias decisiones.

La implicación filosófica de este movimiento es que la vida SÍ está en nuestras manos.

El punto de vista romántico recibió serias críticas, sobre todo, porque los románticos no lograban comprender la importancia que tenía la razón para la época en que lanzaron sus bases ideológicas. El problema es que la visión romántica no lograba ofrecer la fusión de la razón y de la pasión, de lo objetivo y lo subjetivo, algo con lo que pudiesen vivir las personas de aquellas épocas.

Al no poder abordar problemáticas reales, los románticos fueron huyendo de situaciones reales en sus exposiciones, y sus obras y propuestas cayeron en el campo de la ficción ligera.

 

Aun cuando el Romanticismo no logró el cambio de fondo que proponía, esta época sentó muchas de las bases de un concepto de amor más sano y funcional, basado entre iguales motivados por su libre albedrío. Ahora ya tenemos conceptualmente una buena propuesta.

 

El Industrialismo y el Capitalismo

El concepto de amor romántico como valor cultural ampliamente aceptado, y como base ideal del matrimonio, fue un producto del Siglo XIX (muy reciente en realidad). Nació en una era predominantemente secular e individualista. Debido al rápido progreso de la ciencia, la tecnología y la industria, las personas contemplaron por primera vez en la historia, cómo la mente humana liberada tomaba el control de la existencia material.

Durante el Industrialismo y el Capitalismo, se empieza a reconocer explícitamente que los seres humanos deben ser libres de elegir sus compromisos. La libertad intelectual y económica nacieron juntas.

En siglo y medio se crea, sobre todo en Estados Unidos, un grado de libertad, progreso, riqueza y comodidad física jamás soñados ni logrados en todos los siglos anteriores de la historia. Se crea el contexto en el que la búsqueda de la felicidad en esta tierra pareciera algo normal y posible.

Maslow con su famosa pirámide de la satisfacción de las necesidades pronosticó que entre más la humanidad se apartara de las necesidades básicas, mas profundizaría en necesidades de relación, emocionales y espirituales.

Las condiciones de vida ahora centraban su valor en las condiciones intelectuales y ya no en las físicas, lo que dio pie a que las mujeres fueran ganando terreno en la igualdad no nada más de derechos, sino de proveeduría. En una sociedad donde la fuerza intelectual se vuelve más importante que la fuerza física, las mujeres fueron poco a poco abriéndose nuevas posibilidades para cuidar de sí mismas y ocupar un papel de iguales, a la altura de los hombres.

El antifeminismo y antisexualismo no desaparecen en el siglo XIX, su influencia lamentablemente sigue estando presente hasta nuestros días; aun cuando son elementos históricos más que obsoletos.

La era del Capitalismo abre la posibilidad de que los hombres y las mujeres elijan compartir sus vidas, no sobre la base de la necesidad económica, sino de la expectativa de encontrar juntos la felicidad y la plenitud emocional.

Como siempre, una época plantea la posibilidad y la que sigue, intenta llevarla a cabo. Claro está que teoría y práctica son dos cosas distintas. Al querer aterrizar un concepto, nos topamos con las limitaciones paradigmáticas (creencias) introyectadas que están vigentes en muchas sociedades y sistemas religiosos. Esta es una batalla que seguimos librando día a día y que requiere de una reprogramación psicológica importante de cada uno de nosotros, solo así podremos actuar consciente y congruentemente en pro de lograr una verdadera EQUIDAD DE GENERO.

¿Qué tanto has retado tú esta herencia de creencias acerca del amor, la igualdad, la sexualidad, etc.?

Freud

A fines del siglo XIX y principios del XX aparece Freud con su teoría psicoanalítica, la cual da un vuelco a la comprensión de la sexualidad humana y su influencia en las relaciones interpersonales.

Freud nos condujo a una perspectiva más clara sobre la sexualidad humana, pero su propuesta resultó ser profundamente anti-romántica y opresiva para las mujeres, quienes apenas lograban abrirse camino hacia la igualdad con el hombre.

Declara que el amor es en realidad una sexualidad de metas inhibidas. Que el romanticismo burgués no era nada más que la súper-idealización de la amante, derivada de la frustración del deseo sexual. Establece en términos generales que toda la vida de la mujer está influida por su sensación de inadecuación, misma que ella siente por carecer de pene. Paradójicamente Freud prepara el terreno para quienes más adelante refutarán sus ideas y abrirán con mayor perspectiva y claridad tanto la sexualidad misma como el amor entre seres iguales.

Freud expone brutalmente el terrible impacto que tiene en la salud mental de las personas, la enorme represión moral que se vivía socialmente en ese momento histórico (Época Victoriana) y la forma como ésta se externaba en comportamientos altamente disfuncionales. Si bien su genio abre la puerta al interior de la psique humana, su exploración en “el fondo de la madriguera del conejo” dejó sentados paradigmas que parecen hacernos retroceder en la evolución del concepto de amor romántico.

La evolución rara vez avanza en línea recta y es más bien un vaivén que compensa sus extremos para ir al centro y luego trascender sus posturas iniciales (lo que se llama el triángulo evolutivo).

Época Contemporánea (siglos XX y XXI)

El Siglo XX ha asistido a la decadencia del ideal Victoriano y más recientemente a una comprensión mucho más profunda de la sexualidad humana, la cual ha salido del clóset, mostrando su vasta diversidad.

En este siglo estamos viendo crecer, a punta de activismo y resiliencia, un mayor reconocimiento de hombres y mujeres como iguales, lo cual, abre las posibilidades de tener una pareja (de igual a igual) y, sin embargo, aún hoy hay mucho trabajo por delante.

En cuanto a la pareja, la problemática que se vivió en el siglo XX es que el ideal de relación romántica estaba sobrecargado de expectativas sobre lo que el otro “debería ser” por lo que se volvía un ideal imposible de alcanzar. Millones de personas ven cómo sus esfuerzos para sentirse realizados a nivel de parejas románticas acaban en decepciones, por no decir en fracasos desastrosos.

La aplastante e innegable realidad del problema: la dificultad que tienen los seres humanos de hoy en día para alcanzar la felicidad duradera en las relaciones interpersonales evidencia nuestra necesidad de pensar más profundamente sobre este tema y analizar cuáles son los factores que permiten sostener y sustentar relaciones sanas y funcionales.

En la actualidad, las generaciones llamadas millenials y centenials están rompiendo el paradigma del amor y la pareja. Mucho menos preocupados por la presión social de su entorno y habiendo experimentado la mayoría, la ruptura/disfuncionalidad de la relación de sus padres, eligen centrarse primero en su propia realización personal y profesional y no tanto en generar un vínculo “que dure para siempre”. Muchos de ellos no se casan, y de hacerlo, generalmente lo hacen después de que pasaron sus “años mozos” y han logrado cierto grado de satisfacción y logro, esto ya entrados en sus 30s.

La tecnología juega ahora un papel importante en muchas interacciones, y esto incluye al romance y a la sexualidad también. Con ello, los participantes se alejan de la necesidad de tener una vinculación profunda y además les provee de gratificación inmediata. Los vínculos así se vuelven temporales y desechables como lo son muchos de los satisfactores que obtenemos hoy en día.

Desde mi personal punto de vista es imperante lograr la equidad masculino-femenina para restablecer no solo la posibilidad de formar y sustentar vínculos sanos y funcionales, sino porque necesitamos vincularnos también sanamente con el exterior: con otras sociedades y culturas, con otros países, con animales, plantas y ecosistemas. Esta es la única salida si queremos alimentar la posibilidad de coexistir “todos” en armonía en un futuro cercano. No podemos seguir pensando que tenemos el derecho de conquistar al otro, de saquearlo, de subyugarlo, sea este otro, quien sea.

Recientemente están emergiendo ramas de la psicología como la ecopsicología y la ecología emocional, que proponen modelos basados en el equilibrio, en la inclusión de la diversidad, en la corresponsabilidad y el cuidado del hábitat.

Empecemos por reconocer qué tan vigentes siguen estando las viejas creencias y paradigmas sobre el amor, la equidad y la pareja provenientes de épocas pasadas. Solamente así podemos traerlos a la consciencia y no actuarlos de forma mecánica.

Creo firmemente que la mayor de las libertades consiste en poder elegir cómo manejamos nuestra propia historia. ¿Te atreves a soltar tus viejas creencias y abrirte a nuevas propuestas sobre estos temas vitales?

Avancemos juntos, cómplices de camino, en esta búsqueda a la plenitud de SER con uno mismo y con los demás.

Héctor Cerbón

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Evolución del concepto de amor y pareja (1ª Parte)

De la Prehistoria a la Edad Media 

Las mejores cosas en la vida 

no pueden ser vistas o incluso escuchadas, 

deben ser sentidas con el corazón. 

Helen Keller 

Nathaniel Branden, en su libro “La Psicología del Amor Romántico”, nos lleva a un recorrido histórico del concepto de amor y de pareja. A lo largo de este camino, nos topamos con una multitud de conceptos obsoletos que en su momento se asociaron a la palabra amor y a lo que significa formar un vínculo basado en ello (la pareja).

¿Qué tan actualizado y sano es el concepto que tienes de lo que es amar y estar en pareja? ¿Será que necesitas elaborar uno que te sea más funcional y sano? Acompáñame.

Mentalidad Tribal:

La fuerza que motivaba la unión dentro de las sociedades primitivas era la economía, no el amor; de hecho, este es el caso en todas las sociedades cazadoras y agrícolas. La familia era una unidad establecida con el propósito de maximizar las oportunidades de supervivencia.

Las relaciones hombre/mujer se concebían y definían no en términos de amor o de necesidad psicológica de una intimidad emocional, sino en términos de necesidades prácticas asociadas a la caza, la lucha, el cultivo de los campos, la crianza de los niños, etc.

El individuo estaba subordinando a las necesidades y reglas de la tribu en prácticamente todas las facetas de su vida. Se le daba poca o nula importancia a las necesidades del individuo y a sus relaciones emocionales. Se vivía una intimidad a granel y, existía una amplia distribución de los afectos. Había una gran facilidad para distanciarse del objeto amoroso y se fomentaba el intercambio de amantes.

El profundo compromiso emocional entre individuos es algo ajeno a la psicología de esas sociedades y a sus formas de vida. Se fomenta la promiscuidad sexual y la corta duración de las relaciones sexuales, se lucha activamente en contra de la tendencia de crear fuertes vínculos emocionales entre individuos. Las relaciones apasionadas se consideran claramente una amenaza para la tribu.

 

¿Te das cuenta cómo en esta época remota, incluso buscar una vinculación significativa con una sola persona era algo amenazante? El concepto de amor está mucho más ligado a una época reciente en la historia de la humanidad. Yo antes pensaba que el concepto de amor y pareja siempre habían formado parte de la naturaleza humana ¿y tú?

Grecia:

En la Grecia antigua ya existía el concepto del amor como un valor importante y como una entrega espiritual apasionada, basada en la admiración mutua y establecida entre dos seres humanos. Constituía incluso materia de debates filosóficos.

Los griegos idolatraban la relación espiritual entre amantes, pero no la carnal, y para ellos este amor profundo y significativo desde el punto de vista espiritual solo era posible dentro de las relaciones homosexuales, generalmente entre hombres maduros y muchachos jóvenes.

Dentro de la cultura griega clásica el antifeminismo era un tema importante y, aunque los griegos no eran indiferentes ante el amor heterosexual y la belleza femenina, consideraban que tal interés carecía de sentido ético o importancia espiritual. La mayoría de los griegos miraban con desprecio al hombre que se enamoraba de una mujer, aunque fuera de una cortesana. Tanto Platón como Aristóteles coincidían en que las mujeres eran inferiores tanto en cuerpo como en mente.

En general el amor se consideraba como un juego placentero, una distracción y una diversión. El matrimonio era visto como un mal necesario, y una unión de seres muy dispares.

El amor sexual apasionado -cuando nacía- se consideraba como una locura trágica, una aflicción que poseía a un hombre y le apartaba de aquella actitud tan calma, fría y sin altibajos que tanto admiraban los griegos. La idea de casarse por amor estaba tan ausente de los griegos como de las sociedades tribales. Eros (El dios del enamoramiento) jugaba con la pasión y hacía que muchos mortales se enamoraran perdidamente hasta de animales y objetos cuando les daba de forma certera con sus flechas.

Importante resaltar que anterior a las grandes civilizaciones, en la Europa de los pueblos nómadas, éstos adoraban a la “Gran Diosa” o “Madre Tierra” o “Madre Naturaleza”. La mujer ocupaba un lugar privilegiado por su capacidad de dar a luz y por su conexión con la naturaleza. En esta época abundan las estatuillas que representaban mujeres de grandes pechos, prominentes caderas y abdomen abultado representando el embarazo, hablamos aquí de lo Sagrado Femenino.

Con el descubrimiento del metal (edad de hierro) se forjaron armas para la guerra, y los pueblos bárbaros invadieron -desde el norte- Europa devastándola a su paso. El enfoque se tornó androcéntrico, es decir, la fuerza, la magia y el poder, ya no estaban en la mujer y su fertilidad; sino en el hombre y su capacidad de conquistar y someter. Esta sobrevaloración de lo masculino vs. lo femenino por desgracia sigue vigente hasta el día de hoy.

¿Cómo pensar en una pareja, es decir, en una relación entre iguales, si la misoginia está ya muy presente incluso en la cuna de la civilización occidental de dónde procedemos?

Roma:

Para los romanos los compromisos pasionales también eran una amenaza para la búsqueda del deber. Éstos tampoco se casaban por amor, por lo general, las familias acordaban los matrimonios por motivos económicos o políticos; y un hombre se casaba para tener a alguien que le administrara su casa y tuviera sus hijos.

Dentro de la cultura Romana la familia adquirió una nueva importancia como unidad política y social, sobre todo con motivos que tenían que ver con la conservación y protección de la propiedad. Solo aquellos que podían ser reconocidos como romanos legítimos, podían heredar la tierra de sus padres y ocupar puestos importantes dentro del gobierno y la milicia.

La importancia de la familia confirió un nuevo significado a la relación entre hombres y mujeres. El creciente valor otorgado a la unión doméstica llevó a las mujeres romanas a una de las mejores posiciones en la historia: tenían un estatus legal, un nuevo grado de libertad, independencia económica y respeto cultural que no habían tenido antes. Bajo estas circunstancias, había más posibilidad de tener una relación sentimental estable, incluso algunos nexos matrimoniales fueron uniones duraderas y armoniosas. Las mujeres tenían un gran poder tras bambalinas por el rol tan importante que llevaban a nivel administrativo, social y de preservación.

Sin embargo, la sociedad romana nunca dio un papel de igualdad al hombre y a la mujer, ésta resaltó y dio importancia a la virginidad de las mujeres solteras y a la fidelidad de las mujeres casadas (nótese desde qué época proceden estas ideas). La mujer tenía que respetar la autoridad de la suegra. Si no lograba dar a luz a un hijo podía ser divorciada, pero ella nunca se podría divorciar; además, cuando el hombre decidía divorciarse él era quien por ley se quedaba con los hijos.

La pasión seguía siendo algo muy ajeno al matrimonio. La sexualidad apasionada era considerada siempre extramatrimonial. Al final del Imperio Romano tanto hombres como mujeres decidieron experimentar la pasión sin límites por encima de cualquiera de los códigos que se habían respetado anteriormente. El adulterio por parte de ambos sexos era algo casi extendido y se daba prácticamente por hecho. El imperio romano fue el centro de la excitación y el glamour de las relaciones extramatrimoniales, tanto hetero como homosexuales. La prostitución fue legal y practicada por ambos sexos e incluso visto por el estado como una forma de aliviar el tedio de los ciudadanos.

Roma fue una época en la que el amor, la pasión y las relaciones interpersonales aparecen como polos opuestos.

¿Notaste cómo el vínculo ahora se liga a intereses económicos, políticos e incluso de orden social pero rara vez incluye la dimensión emocional y afectiva? Desde entonces surgió la presión en la mujer para poder procrear y dar un hombre varón. También de esta época viene el enorme poder conferido a la “suegra” en la relación. ¿Será que nuestras suegras tienen ADN romano? Lo cierto es que estas creencias aún se sienten muy vigentes en muchas familias y estratos sociales. ¿Qué opinas?

La Edad Media y El Catolicismo

En la época de la Edad Media donde dominó el catolicismo, el mensaje de esta religión fue el llevar un profundo ascetismo, una intensa hostilidad hacia la sexualidad humana y un desprecio fanático de la vida terrenal.

San Pablo concedió al concepto griego de la dicotomía entre el cuerpo y el alma una importancia sin precedentes en el mundo occidental. El cuerpo es solo una prisión en la que se encuentra cautiva el alma. Es el cuerpo el que hace que una persona peque, busque solo el placer o caiga en la lujuria sexual.

El amor y el sexo eran polos opuestos: la fuente del amor era Dios, y la del sexo era el Diablo. Se proclamaba la abstinencia sexual como idea moral y al matrimonio como la medicina contra la inmoralidad (que se case, porque más vale casarse que arder en las pasiones).

El código cristiano se basaba, sencillamente en la convicción de que había que huir del sexo como de la peste, excepto en lo mínimo necesario para prolongar la raza. Aun así, era una lamentable necesidad. En realidad, lo que se condenaba no era el acto sexual, sino el placer que éste producía.

Aparte de medicina contra la inmoralidad, el matrimonio se siguió considerando como una institución esencialmente política y económica siendo ahora la Iglesia quien sustituía a los padres como autoridad para dar el consentimiento de dichas uniones. Se prohibió el divorcio y las nuevas nupcias salvo autorización papal.

Su castigo más grande no era hacia la fornicación, tanto como a la masturbación. Para la Iglesia era imposible que el individuo por fines y “mano propia”, experimentara un éxtasis que solo la Iglesia misma puede conceder a sus santos a través de la práctica de los valores monásticos.

Se pierden todos los derechos que las mujeres habían ganado en la Roma antigua e incluso se llega a cuestionar seriamente si las mujeres tienen alma o no. En la edad media se establece que la relación de la mujer con el hombre debe de ser de total sometimiento sin condiciones, ni voluntad. Este rol se justificó en la tesis de que, dado que toda mujer desciende de Eva, y es gracias a ella que todos caímos del paraíso terrenal por su decisión errónea, ahora “ella” debe de pagar y no volver a tener el mando jamás. En la edad media la mujer representaba el pecado y la tentación misma.

La figura femenina se eleva solo cuando ésta toma la figura de la Virgen María, la madre de Dios. Esto nos lleva a que las mujeres tenían solo dos posibilidades: la puta pecadora y la Madre Virgen Inmaculada. De ahí que hayamos heredado el aprendizaje de que: está la mujer que uno desea y la mujer que uno admira; la primera es con la que te acuestas, la segunda con la que te casas.

Las mujeres en la Edad Media o decidían ser prostitutas o madres abnegadas, conceptos que han dominado casi hasta la época actual. Con una figura femenina devaluada de esta manera, es imposible pensar en la relación de pareja y de amor romántico que es un concepto mucho más moderno.

El “pecado mortal” asociado al acto sexual, proyectado además de forma parcial y subjetiva sobre la mujer que nos hereda esta época de fanatismo religioso extremos es terrible, por decir lo menos, ya que da los fundamentos para que se justifiquen toda clase de abusos hacia la mujer pues es “ella” la que “incita al pecado”.

En adición a ello, el poder abrazar la dimensión de la sexualidad humana con toda la belleza que ésta implica, queda condenada a una práctica oculta y pecaminosa. Muchos de nosotros crecimos bajo estos paradigmas en la educación que recibimos de niños.

¿Cómo nos sigue impactando todo esto al querer formar un vínculo sano y placentero?