Inteligencia Emocional400px

Inteligencia Emocional

“Pueden olvidar lo que les dijiste, 

pero nunca olvidarán cómo 

los hiciste sentir”  

Carl W Buehner 

Las emociones: qué son y cuáles son sus funciones

La palabra emoción viene del latín: Ex (hacia afuera) y Movere (movimiento). Significa mover hacia afuera, expresar, sacar de adentro. La etimología de la palabra emoción nos indica que es algo que surge en nuestro interior y que tiende a expresarse; que provoca una acción, por ende, es muy importante saber contactar con ellas y expresarlas en la medida que lo requerimos, tomando en cuenta nuestras necesidades y el contexto en el que nos encontramos.

La emoción es uno de los mecanismos fundamentales que poseemos para orientarnos en la lucha por la supervivencia y para poder establecer vínculos sociales. Las compartimos con la mayoría de los mamíferos. Las emociones se denotan en nuestro lenguaje no verbal, son visibles hacia los demás, por eso ayudan a las relaciones interpersonales, al equilibrio familiar, social, etc.

La emoción es una respuesta inmediata del organismo que le informa a éste del grado de favorabilidad de un estímulo o situación. Su principal función es provocar la reacción/comportamiento adecuado en el organismo con base en el contexto o la situación que el individuo enfrenta:

  • si la situación parece amenazar su supervivencia, el individuo experimentará una emoción no placentera como la tristeza, la desilusión, la pena, la angustia, el enojo, etc.; o
  • si la situación parece favorecer su supervivencia, experimentará una emoción placentera como la alegría, la satisfacción, el deseo, la paz, el amor, etc.

Fisiológicamente hablando, las emociones son neurotransmisores (hormonas), que se segregan desde el hipotálamo en el torrente sanguíneo y que se anclan en los receptores que tienen en la superficie las células de nuestro cuerpo, desencadenando así toda una serie de reacciones bioquímicas a nivel celular. Una descarga emocional es una reacción en nuestro interior que nos altera por completo y nos orienta hacia algo en particular.

La Dra. Myriam Muñoz Politt es fundadora del Instituto de psicoterapia Gestalt en México, y  es quien desarrolló en los años 80 la teoría de las emociones, acorde a la psicoterapia Gestalt. Esta teoría propone la existencia de 5 emociones básicas:

  • miedo,
  • alegría,
  • tristeza,
  • enojo, y
  • amor.

Esto es lo que constituye el modelo que lleva por nombre MATEA. Existen otros modelos, uno de los más usados es el llamado de las 6 Grandes Emociones, de Ekman y colaboradores (1983); el cual no considera al amor como emoción básica e incluye además a otras dos emociones: el disgusto y la sorpresa.

En este artículo usaré el modelo de la MATEA,  en el cual me formé como psicoterapeuta y del cual tengo más conocimiento. Te invito a ir pues a través de cada una de las letras del acrónimo MATEA.

M de Miedo: el miedo es una emoción cuya función es alertarnos del peligro, de una situación donde corremos riesgo o donde nos sentimos amenazados. Sin contactar con el miedo podemos estar en grave peligro sin saberlo, correremos riesgos de forma innecesaria, pecaremos de ingenuos y confiados o bien seremos temerarios y estaremos convencidos que a nosotros no puede pasarnos nada, que somos inmunes ante una situación -como es la reacción de un porcentaje importante de la población en México ante el COVID 19-. En contraste, si el miedo se apodera de nosotros por completo, podemos quedarnos pasmados, tocar angustia, sentir pánico y llegar incluso a la paranoia, donde llegaremos a tener la firme creencia de que cualquier cosa del exterior está todo el tiempo conspirando en contra nuestra. Un miedo fuera de control al somatizarse puede llevarnos a lo que se llaman ataques de pánico. Según el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (NIMH), los ataques de pánico son sensaciones repentinas de terror sin motivo aparente que aparecen dentro del denominado trastorno de la ansiedad. En estos ataques pueden presentarse síntomas físicos, tales como:

  • taquicardia,
  • dolor en el pecho,
  • dificultad para respirar, y
  • mareos.

A de Alegría: la alegría es la emoción que nos permite tocar el placer en la vida. Está relacionada con una sensación de distensión, asombro y motivación. Es uno de los mecanismos que le indican al organismo que la experiencia es placentera y que es seguro e incluso deseable el repetirla. La alegría junto con el llanto, son excelentes mecanismos para liberar el estrés acumulado en el organismo. La alegría nos permite a las personas vivir con ligereza, reduciéndonos la pesada carga de nuestra importancia personal.

No hay mejor terapia que aprender a reírse de uno mismo. Además, la alegría es un componente esencial para el aprendizaje, ya que los mamíferos aprendemos principalmente a través del juego. Sin contactar con la alegría todo se vuelve seriedad, análisis, deber ser y rigidez, lo cual nos lleva a vivir una vida gris y fría. Por el contrario, el no ponerle límites a esta emoción y permitir que nos secuestre, nos puede llevar a tomar todo a la ligera, a nunca poder tener una plática profunda con alguien, a evadir constantemente responsabilidades y a comportarnos como un eterno adolescente (del latín: apuerus eternus). Abusar de la alegría también puede llevarnos a generar una fachada divertida que enmascara en el fondo una enorme tristeza (arquetipo del bufón).

T de Tristeza: la tristeza es una emoción cuya función es ayudarnos al desapego, a soltar, a fluir con los cambios. Nos permite tocar el umbral del dolor para procesarlo y así ponernos en posiciones más sanas en la vida. La tristeza nos permite ir a la profundidad. La tristeza nos es necesaria para purificar y limpiar las experiencias pasadas y es la que guarda en su interior la promesa de la renovación. Nos permite tocar nuestra vulnerabilidad y saber que está bien rendirnos cuando es necesario hacerlo y pedir ayuda. Es un gran antiséptico para las heridas del alma.

Cuando no la contactamos dejamos abiertos los procesos de duelo y desapego, lo cual, paradójicamente, nos lleva a estar atados al pasado. Muchas personas enmascaran su tristeza con enojo. La fantasía es que así nadie podrá volverles a lastimar. Al no poder expresar su dolor y sanarlo, éste se enquista y sale de formas reactivas y violentas, ya que alejamos el bálsamo de las lágrimas y de poder ser contenidos y acuerpados. Por otro lado, si nos quedamos pegados a la tristeza, ésta nos inunda y se vuelve la emoción base de nuestra expresión, nos llevar a ser melancólicos, desbordados, limítrofes, híper sensibles, pesimistas e incluso autodestructivos.

E de Enojo: emoción cuya función es defendernos, es el instinto de supervivencia que nos empuja a la acción. Sus dos principales acciones son huir o arremeter. Nos ayuda a poner límites y a auto respetarnos. Honrar el enojo implica actuar en el mundo, es el acto de empoderarse ante lo que nos amenaza. Es una emoción muy adrenalínica representada por el arquetipo del Guerrero.

Defenderse ante una situación, poner un límite, actuar por dignidad, requiere de aprender a usar la cantidad de enojo necesaria para cada una de estas situaciones; a esta habilidad le llamamos asertividad. Si necesito usar mi enojo y no puedo contactarlo y expresarlo, entonces responderé con pasividad ante una situación, colocándome en el papel de víctima desempoderada y sin salida, la cual no tiene más opción que la de conceder y aceptar las consecuencias que le imponga su verdugo. Si necesito usar mi enojo y al hacerlo éste me secuestra y se desborda, entonces responderé con agresividad, colocándome en el papel de victimario, lastimando innecesariamente a los demás, y pagando un precio muy alto en mis relaciones interpersonales, las cuales difícilmente puedo después repararlas.

A de Amor: el amor es la emoción que nos permite expresar afecto, cuidado y nutrición, tanto para nosotros mismos, como por los demás. Elemento clave en las relaciones interpersonales. Es el pegamento del universo, lo que nos lleva a la unión, a la cercanía, a lo significativo y valioso. El amor es la clave de la vinculación que va más allá del instinto de reproducción y de conservación.

No poder contactar con el amor nos lleva al aislamiento, a la desvinculación, a carecer de un sentido de pertenencia, a sentir que no merecemos ser cuidados, nutridos y cobijados. Esto se vive como una severa orfandad que puede llevarnos a una crisis de sentido de vida e incluso, en algunos casos extremos, a la muerte. Puedes carecer de muchas cosas, pero para sobrevivir, tuviste que ser amado de algún modo o no estarías aquí. Estar conectados en esta emoción en exceso nos lleva a expresar un falso amor, a mantener una máscara de hipocresía, altamente seductora y manipuladora que paradójicamente produce rechazo e incomodidad en los demás.

En la teoría de las emociones básicas se asume que todo sentimiento es una combinación de estas emociones primarias, por ejemplo: el rencor es una combinación de enojo y tristeza, la envidia es una combinación de enojo y alegría, los celos de enojo y miedo, etc. Digamos que son como los colores primarios que al combinarse nos dan toda la gama de colores existentes, y a esta gama se le llama sentimientos.

Expresión emocional

Todas las emociones tienen una escala de expresión, que va desde prácticamente imperceptible a un verdadero “secuestro” emocional. Con qué intensidad alguien expresa una emoción depende de qué tan significativo sea para esa persona el evento y de la facilidad con la que pueda sacar al exterior la emoción en cuestión.

Para mantener la salud es importante aprender a reconocer y expresar de forma asertiva todas las emociones. De no ser así, podemos no solamente afectar nuestra propia salud física y mental, sino también la dinámica de nuestras relaciones más significativas. Podemos hacer que una emoción dure muchísimo tiempo en nosotros afectándonos en todas las áreas de nuestras vidas. A veces la persona simplemente no puede manejar la carga emocional de una situación y colapsa.

La salud viene de incrementar la capacidad de experimentar y expresar la mayor variedad de emociones.

¿Te gustaría aprender a contactar y expresar de forma asertiva tus emociones? Te invito al taller Inteligencia Emocional que daré en línea por ZOOM los días 15, 22 y 29 de agosto de 10:00 a 12:00 horas.

Si no puedes atender en ese horario a las sesiones, el taller queda grabado en una nube a la que tendrás acceso por 3 meses para ver sus contenidos las veces que quieras. Además, recibirás en formato PDF todas las diapositivas del taller para que no tengas que tomar apuntes y te queden anclajes valiosos para usarlos en tu día a día.

Para mayores informes e inscripciones da click en el siguiente enlace:

Compartir...

Añadir un comentario

Tu correo electrónico no será publicado. Los campos requeridos están marcados