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Manejo Creativo de Conflictos

La paz no es la ausencia de conflicto, 

sino la habilidad de saber lidiar con él  

Mahatma Gandhi  

El contexto actual y cómo promueve la aparición de Conflictos

Pocas veces hemos estado tan aislados de ciertas personas y, paradójicamente, tan cerca de otras. Estamos viviendo una situación que por sí misma, provoca que surjan conflictos con mucha mayor frecuencia en nuestras relaciones interpersonales significativas.

Algunas de las causas más comunes por las que estamos como “rosaditos y molestos” por las que surgen las peleas son:

  • No tenemos espacio suficiente.- no importa si ese espacio lo usábamos para estar a solas o lo compartíamos con otras personas. Hoy sentimos que el aire que circula entre nosotros no nos es suficiente.
  • Redefinición de territorio y fronteras.- tenemos una sensación de invasión en lo que considerábamos como nuestro. Nos vemos forzados a establecer nuevas fronteras y límites, ya que ahora en la casa están también la escuela, la oficina, el marido, los niños, etc.
  • Nuevas rutinas.- nos sentimos desorganizados y sin capacidad de ordenarnos de la forma como estábamos acostumbrados. Todo está de cabeza -nuestros horarios, rituales, rutas, hábitos-, todo está diferente.
  • Escasez de recursos.- sentimos que los recursos comienzan a escasear y es necesario restringirnos constantemente para buscar estirar lo que tenemos, y, a la vez, estamos buscando ser creativos para generar ingresos.
  • Inestabilidad emociona.-: nos sentimos en un mar de emociones que se expresan en irritabilidad, angustia y ataques de pánico, depresión y descuido personal, evasión y aislamiento, comportamientos obsesivo-compulsivos, etc.
  • Ciclos no resueltos y problemas que hemos evadido.- todo aquello que hábilmente habíamos no confrontado de nuestras relaciones interpersonales, ahora comienza a salir a la superficie y se niega a regresar al closet. Es momento de limpiar la ropa sucia queramos o no.

La inevitabilidad del Conflicto

Antes de entrar a hablar sobre cómo resolver creativamente el conflicto, es necesario aceptar que todos somos conflictivos “sí, dije todos”. Somos seres que vivimos en una tensión constante de opuestos: deber ser vs. placer, gastar vs. ahorrar, darse permiso vs restringirse, razón vs. corazón, material vs. espiritual, etc. Esta tensión no es mala, de hecho, encierra todo el potencial creativo de integrar los opuestos, y, sin embargo, no es algo fácil de manejar.

Desde muy pequeños aprendemos que es mejor estar en alguno de los extremos de nuestros opuestos para sobrevivir y, con el tiempo, terminamos identificándonos fuertemente con él. Un ejercicio muy interesante consiste primero en plantear algunos pares de opuestos, tales como: orden vs. desorden, disciplina vs. espontaneidad, razón vs. sentimiento, hablar vs. guardar silencio, etc. Ahora es momento de preguntarnos ¿cuál de estos extremos apoyaba tu familia y, en cuál elegiste estar? En aquellos en los que no coincidiste con los de tu familia, seguro te la viviste en conflicto con ellos por eso.

Hoy en día, cuando nos encontremos interactuando con quien se identifica con el extremo contrario al nuestro, haremos todo lo que esté en nuestras manos para que logremos moverlo hacia nuestro extremo. Es una lucha por defender un límite, porque se respete una frontera, por validar nuestra historia, nuestro aprendizaje de vida. Para nuestro cerebro, -sobre todo a la parte que está diseñada para que las cosas sean siempre iguales, predecibles y seguras para nosotros-, hablamos de nuestro cerebro límbico/reptil (de aquí en adelante le llamaremos a esta estructura la iguana) es incluso una cuestión de supervivencia.

Es justo esta dimensión de supervivencia, que es completamente subjetiva, la que le añade complejidad al manejo y a la resolución del conflicto, ya que nuestra “iguana” desplegará todo el ejército y el arsenal a su disposición para asegurar que ganamos la batalla como si fuese algo de vida o muerte. Una de las herramientas más poderosas con las que cuenta “la iguana” son las emociones.

La dinámica de un conflicto es más o menos así:

Ante un mismo evento o situación, dos personas tienen percepciones completamente opuestas (antagónicas) de lo acontecido (lo cual es completamente subjetivo). Al interactuar, ese choque de percepciones es interpretado como una amenaza para quienes interactúan. Así se llega inevitablemente a un conflicto, en el cual -en la mayoría de los casos- hay fuertes descargas emocionales. El choque se da por miles de causas, algunas aparentemente superficiales y otras no tanto, como, por ejemplo:

  • Comprar una televisión más grande para ver el mundial vs. invertir ese dinero en una mejor cocina.
  • Ahorrar para los estudios de los hijos vs. irse de viaje.
  • Dejar la pasta de dientes con su tapa y en su lugar vs. dejarla abierta y en cualquier parte.
  • Dormir con o sin aire acondicionado.
  • Seguir trabajando para una empresa vs. emprender un negocio propio.
  • Tener un amigo con derechos vs. esperar a formar una relación más formal.

Constantemente nos preguntamos ¿por qué el otro hace tanto drama por esto? La respuesta no la encontraremos en el análisis racional de lo acontecido, sino en la historia subyacente; en la forma como el otro vive en su mundo subjetivo y emocional las cosas.

Anatomía del Conflicto

Para poder hacer del conflicto algo incluso benéfico para las relaciones interpersonales necesitamos conocerle mejor. Para ello, debemos ir a sus raíces. Necesitamos entonces distinguir dos elementos constitutivos: posturas y necesidades.

 POSTURA.- una postura es la posición que tomo cuando entro en conflicto con el otro. Puedo darme cuenta de que yo o alguien más está en una postura defensiva y por ende bajo conflicto cuando:

  • se vuelve exageradamente argumentativo;
  • se vuelve impositivo;
  • tiene explosiones de ira salidas aparentemente de la nada;
  • le da sentimiento el tema y se retrae;
  • hace drama e intenta manipular;
  • guarda silencio y solo se expresa con lenguaje no verbal;
  • se vuelve sarcástico, y
  • busca la forma de castigarte.

Una postura no es otra cosa que la defensa mejor aprendida que tenemos para defender una frontera (que inconscientemente percibimos como de vida o muerte). Es un rictus, algo inamovible; el perder nuestra postura significa para nuestra iguana, en base a su experiencia de vida, morir (algo terrible va a pasar).

Intentar mover a alguien de su postura es, literal, como intentar mover a un animal de una postura de defensa cuando siente que algo vital le está siendo amenazado. Desgraciadamente, la mayoría de las veces intentamos resolver el conflicto de esta manera, lo cual acarrea terribles consecuencias para la relación, pues representa un esquema “yo gano y tú pierdes”, el cual daña profundamente el vínculo.

¿Qué hacer entonces?

 NECESIDAD.- debajo de cada postura hay siempre una necesidad que busca ser satisfecha. Por ejemplo:

Postura

 

Necesidad (consciente o inconsciente)

comprar una televisión más grande para ver el mundial

darse un reconocimiento, ejercer la libertad, obtener placer, ganar estatus, alimentar una pasión, etc.

seguir trabajando para una empresa

sentir seguridad, darles constancia a las cosas, tener resiliencia, ahorrar, validar el rol aprendido en la familia de origen, estatus, imagen, etc.

es momento de emprender un negocio propio

probar la propia valía, independencia, autonomía, capacidad de generar ingresos, cerrar un ciclo e iniciar otro, etc.

invertir dinero en ampliar la cocina

previsión para el futuro, cuidar/nutrir a la familia, correcta ergonomía para evitar malas posturas, seguridad, higiene, salud, etc.

La necesidad detrás de una postura en un conflicto podemos tenerla consciente o inconscientemente. Para solucionar un conflicto hay que buscar sacar a la luz las necesidades subyacentes de ambos; es ir más allá de las posturas. La solución del conflicto se centra en cómo poder satisfacer creativamente las necesidades.

Solución Creativa del Conflicto:

Hay muchos modelos y enfoques para buscar dar solución creativa a los conflictos, uno de ellos es el llamado modelo de triángulo.

El conflicto, generalmente se percibe como dos fuerzas jalando en direcciones opuestas.

Por ejemplo:

Postura A: Salir con mascarilla, guantes y de ser posible con traje de buzo y de regreso lavar maños, darse un baño y de ser posible tratamiento de cuerpo completo con Lysol.

Postura B: Salir a caminar sin nada y solo guardando distancia de los demás; de regreso si acaso lavarse las manos y punto.

El resultado de esta tensión, la neutralización de estos esfuerzos o el movimiento en la dirección de la fuerza más grande.

Esto nos lleva a los siguientes posibles esquemas: Tú ganas/yo pierdo, Yo gano/tu pierdes o nadie gana/todos pierden y se queda el conflicto sin resolver y con ambas partes violentadas.

Citando a Einstein: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”. La solución creativa del conflicto requiere de añadir al esquema una nueva dimensión: la de las necesidades. Vamos a representar ahora al conflicto colocando las posturas en la punta de un iceberg y a las necesidades en la parte del iceberg que no se ve a simple vista y que está debajo del mar. Digamos que se revela que las necesidades por las cuales A y B tienen sus posturas actuales son:

Necesidad de A: seguridad, salud, protección, orden, cumplir con todas las reglas, etc.

Necesidad de B: libertad, cumplir con lo mínimo necesario, espacio, movimiento, etc.

El conflicto se ve ahora así:

Esta nueva dimensión nos permite comprender que ambas partes defendemos nuestra postura porque tenemos una necesidad que busca ser satisfecha, y que ésta, es muy importante para nosotros: ya sea por nuestra historia, nuestros valores, nuestro contexto, la situación presente, etc.

El desafío consiste ahora en ¿cómo satisfacer ambas necesidades? ¿Cómo hacer para que 1 +1 = 3? Esto se puede lograr solamente si ambas fuerzas se combinan para generar un tercer punto de alivio al sistema donde emerge una tercera postura a la superficie. Es un punto medio y por encima de ambas. El triángulo representa equilibrio, balance y sinergia 1 + 1 = 3.

El número de combinaciones posibles para satisfacer las necesidades de A + B es muy grande y se descubren cuando juntos somos creativos en sumar, en vez de restar. Es interesante explorar con cuál de estos grises funcionamos mejor en vez de querer que todo sea blanco o todo sea negro.

Hay más modelos de solución de conflictos que incluso añaden recomendaciones sobre cuándo hacer concesiones o dejar que el otro gane o, cuándo imponernos; o incluso cuándo es mejor evadir momentáneamente el conflicto (dejarlo enfriar), como lo es el modelo de Thomas & Killman.

Éste y muchos otros temas más los abordaremos en el taller de Manejo Creativo de Conflictos que facilitaré el sábado 13, sábado 20 y sábado 27 de junio.

Para mayores informes e inscripciones entra a https://desdeelfondo.net/taller-en-linea-nuevo/

Recuerda que las relaciones de más alto pronóstico, es decir las que tienen mayor futuro de estar juntos y estables, no son las que no tienen conflictos, sino las que los reciben, plantean y gestionan de forma efectiva.

Un abrazo como siempre aquí, en “Reflexiones desde el Fondo del Estanque de Narciso”, por Héctor Cerbón. 

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