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ENAMORAMIENTO Los Fuegos Artificiales del Amor

Los amorosos andan como locos 

porque están solos, solos, solos, 

entregándose, dándose a cada rato, 

llorando porque no salvan al amor. 

Jaime Sabines (Poema “Los Amorosos” extracto) 

Toda relación amorosa transita siempre primero por el enamoramiento. Este es un estado psico-emocional entre dos personas de lo más agradable y expansivo, pero que tiene un período finito de duración, o por decirlo en otras palabras, tiene fecha de caducidad.

Aprender a reconocer y fluir por el estado de enamoramiento para después aceptar en consciencia su terminación, viéndolo como el punto de inflexión desde donde decidimos después el amar en consciencia, requiere de un profundo trabajo personal de crecimiento y evolución. Este trabajo es puesto a prueba cada vez que estamos en la presencia de ese “otro significativo”.

Te invito a que hagas junto conmigo una autopsia a las relaciones tormentosas y apasionadas de tu pasado (o tu presente). Esto, con el propósito de identificar en cada una de ellas cómo has vivido o estás viviendo la psicodinámica del enamoramiento. Al profundizar en éste, y muchos temas más que estaremos compartiendo contigo, te estás preparando para lograr esa relación sana y funcional que tanto anhelas.

El Enamoramiento: Nivel Físico

El enamoramiento es un fenómeno que altera muchas de nuestras funciones físicas, emocionales y mentales. El solo evocar la presencia, el aroma, y/o la sensación de contacto con el enamorado(a), dispara una serie de reacciones físicas y químicas muy intensas dentro de nuestro organismo. Esto se debe en parte a que ocurren fenómenos a nivel bioquímico en nuestro cerebro y en nuestro sistema glandular, los cuales, alteran los niveles de ciertas sustancias químicas e inducen otras a actuar.

El cerebro, a veces considerado la glándula maestra del sistema endócrino, se organiza para segregar en la sangre ciertas sustancias químicas durante el enamoramiento. Algunas de ellas son:

  • la feniletilamina: una sustancia parecida a la anfetamina, presente también en proporciones pequeñas en los chocolates;
  • la norepinefrina y la oxitocina: mensajeros químicos del deseo y la sexualidad; y
  • la adrenalina y noradrenalina: neurotransmisores que aceleran las reacciones del organismo y son segregadas por las glándulas suprarrenales.

Por lo anterior podemos apreciar que, durante el enamoramiento, liberamos en el torrente sanguíneo todo un cóctel químico que va a causar fuertes efectos en quien lo consume. Menciono a continuación algunos de ellos:

  • el corazón late más de prisa y la presión sistólica sube;
  • se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular;
  • se generan más glóbulos rojos para mejorar la oxigenación sanguínea;
  • se desarrolla una alta excitabilidad sexual y aumenta la libido;
  • se incrementa el deseo y la necesidad de repetir comportamientos placenteros;
  • la piel se suaviza y los ojos adquieren un brillo especial;
  • se tiene una sensación de flotar;
  • se tiene un filtro rosa que todo lo ve optimista en la vida, percibiendo como mínimos los problemas y preocupaciones;
  • hay una sensación de seguridad, de haber llegado a casa; y
  • hay distracción, relax y expansión.

¿Alguien se podría resistir a la tentación de tomar este cóctel y obtener todos sus maravillosos efectos, si se lo ofrecieran en una pastilla? ¿Qué opinas?

Al igual que con muchas drogas y medicamentos no muy conocidos o de fabricación dudosa, nadie nos va a prevenir sobre sus efectos secundarios.

Como todo en la vida, estas reacciones químicas que nos hacen entrar en una espiral de tanta intensidad, tienen un para qué existir; es decir, se disparan con un propósito determinado y no solo de forma azarosa.

Si queremos comprender al enamoramiento -más allá de que forma parte del instinto de reproducción que como especie animal tenemos los seres humanos-, necesitamos entrar en la raíz psicológica de este fenómeno.

El Enamoramiento: Nivel Psicológico

El Enamoramiento tiene además de causas fisiológicas, causas psicológico-emocionales. Éstas, hunden sus raíces en nuestro pasado y se remontan a una época infantil.

Vivimos el encuentro con ese “otro significativo” como la solución de una historia muy antigua. Se nos dispara la sensación de haber encontrado en el “otro”, a la persona que será capaz de proporcionarnos TODO aquello que nos hizo falta durante nuestro crecimiento. Hablamos de aquellas necesidades que nuestra familia nuclear, por la razón que fuera, no pudo satisfacer. Estamos implicando que por más preparada y bien intencionada que estuviera nuestra familia nuclear (sobre todo papá y mamá) ésta, no pudo nutrirnos en todos y cada uno los aspectos que necesitábamos, por una simple y sencilla razón: “Algunos satisfactores que les pedimos no los tenían, ni para ellos mismos”.

No podemos darle a alguien, aquello que no sabemos darnos a nosotros mismos, no importa cuánto lo actuemos o lo finjamos tener. Si queremos brindar seguridad, pero tenemos miedo, solo brindaremos una máscara de seguridad llena de miedo; si queremos brindar alegría, pero tenemos tristeza, solo brindaremos una máscara de alegría llena de tristeza, etc.

Esto nos lleva irremediablemente a la conclusión de que, todos crecemos con algún tipo de carencia. Te proporciono a continuación una lista de los satisfactores que generalmente buscamos en nuestra familia nuclear y que lamentablemente, no siempre pueden ser todos satisfechos al 100%:

  • seguridad,
  • afecto,
  • inclusión,
  • complicidad,
  • admiración,
  • respeto,
  • compañía,
  • sensualidad,
  • contacto físico,
  • afirmación,
  • comprensión,
  • familia,
  • pertenencia,
  • placer y,
  • apoyo.

Momento de Reflexión: En tus propias experiencias de enamoramiento ¿Qué fue aquello que finalmente creíste que el otro te iba a dar y que en tu vida tanta falta te hizo (sobre todo cuando eras pequeño)?

La euforia, optimismo, relax y filtro positivo y rosa que se disparan durante el enamoramiento, son la consecuencia de sentir ilusoriamente, que finalmente hemos logrado dar con la persona que nos va a satisfacer TODAS las necesidades que estuvieron ausentes en nuestra historia de vida en tiempo y forma.

Citando a continuación a Erick Fromm en su libro “El arte de amar”:

El nivel de euforia e intensidad de un enamoramiento es directamente proporcional al nivel de vacío y soledad que tenían las dos personas antes del encuentro.

Visto desde la óptica de Fromm, el fenómeno del enamoramiento desata semejante cadena de reacciones en el organismo, porque aparentemente sentimos que alguien va a ser capaz de hacernos felices. Finalmente, sentimos que hemos encontrado a quien nos ame incondicionalmente. Afirmamos que este estado de éxtasis es la recompensa de haber llegado con quien “SÍ” nos corresponde, tal como nosotros lo necesitamos.

El mundo que nos rodea, además refuerza continuamente la fantasía de que podemos ser capaces de mantener el enamoramiento por siempre, con una mercadotecnia que apunta al “y fueron felices para siempre”. Y claro está que, ¿quién no quisiera que los efectos de semejante droga de enamoramiento se mantuvieran para siempre presentes? Esta es la razón por la cual muchas personas saltan de relación en relación en cuanto los efectos del enamoramiento han pasado. Sin darse cuenta, se han vuelto adictos a este estado.

¿Será posible que el otro realmente pueda llenar 100%, mis necesidades? Si esto fuera posible ¿Por qué entonces fracasan tan frecuentemente los intentos de hacer del estado de enamoramiento algo permanente?

El enamoramiento está destinado a fracasar por la simple y sencilla razón de que, por más que se esfuerce el otro por llenar nuestro vacío, siempre lo hará de forma limitada. Esto, sin importar todo lo que esté dispuesto a hacer.

Existen seres humanos con capacidades limitadas que te dan algunas cosas y otras no. Ese ser “príncipe azul” o “princesa encantada” que tiene la mezcla exacta de lo que necesitas, cuando lo necesitas y de la forma en que lo necesitas…NO EXISTE en la vida real (perdón por el golpe de realidad).

La gran paradoja radica en que nos enamoramos con mayor fuerza de quien no tiene casi nada de lo que necesitamos… aun cuando en un principio fantaseamos que sí lo tiene (pensamos que solo es cuestión de que le motivemos tantito y nos lo dará… vaya fantasía).

Si te enamoras de un diamante en bruto, pensando que tú lo vas a pulir para que brille, es altamente probable que te quedes con el bruto y nunca veas el diamante emerger.

Pero entonces ¿para qué en la vida hay atracciones tan profundas, soportadas con cócteles químicos fortísimos que causan una ilusión enorme de llenar el vacío, si nunca lo terminan llenando?, osease ¿cuál es la finalidad del enamoramiento?

El enamoramiento tiene la finalidad de que repitamos nuestra historia emocional de carencia que vivimos en nuestra familia nuclear, pero esta vez con la pareja, con el fin de que la podamos sanar. Necesitamos darnos cuenta de que nadie, no importa lo que hagamos, va a llenar nuestros vacíos, para así poder asumir la responsabilidad de hacerlo nosotros mismos.

Mientras nosotros no tomemos la responsabilidad de convertirnos en ese padre y madre ideales que atienden nuestras necesidades y nos ayudan a crecer para ser la mejor versión de nosotros mismos, siempre estaremos viviendo desilusiones, cuando los demás no logren cubrir el papel que esperamos.

Además, la elección del objeto amoroso es muy contradictoria. Nos enamoramos con la ilusión de que nos van a llenar una serie de carencias y escogemos justamente a quien no tiene con qué hacerlo. De hecho, quien sí tiene más posibilidades de darnos algo de lo que necesitamos no nos es atractivo y lo rechazamos. Todo apunta a la desilusión… pero si sacamos provecho de todo esto, enfocándolo a la toma de responsabilidad de sanar nuestra historia, entonces es una gran oportunidad.

No se trata de evitar enamorarnos, ya que es uno de los regalos más hermosos que nos brinda la vida. Se trata de entrar en consciencia en este estado, sabiendo que va a pasar y me va a revelar aquello de lo que necesito hacerme cargo yo. Si lo aceptamos así, le podemos dar la bienvenida cuando entre a nuestras vidas y despedirlo cuando se tenga que ir.

¿De qué tienes que hacerte responsable, que has esperado que el otro lo haga por ti?

¿Vas a asumir la responsabilidad de llenar tu vacío o vas a seguir en espera de que alguien afuera lo haga por ti?

¿Cómo crees que es la dinámica en las relaciones donde ambos esperan que el otro los llene? ¿Te suena familiar?

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